Los visigodos: de sus orígenes al reino de Tolosa

Los godos fueron una tribu de origen germánico, su procedencia de origen parece ser que estaría situada en Götaland al sur de Suecia y en el siglo I a.C. se dirigieron a las costas polacas.

                                       

Desde allí, debido a cambios climáticos que convirtieron sus tierras en demasiado frías y poco provechosas, se desplazaron hacia el sur y el este y en el siglo II d.C. se establecen en las estepas de lo que hoy es Ucrania y en las costas del mar Negro acabando con los restos del antiguo reino escita que se asentaba allí.

Los godos en este punto se dividieron, una gran parte de ellos se quedaron en estas regiones y a partir de entonces se les conocerá con el nombre de Ostrogodos, los godos del este.
El resto se desplazó hacia las actuales llanuras de Rumanía y Hungría, se les conocerá como los visigodos, los godos del oeste. 


          

En el año 270 d.C., el emperador romano, Aureliano, se ve obligado a retirarse parcialmente de la provincia de la Dacia, y su lugar lo ocupan los visigodos, que se establecen como federados del imperio.
Este pacto o foedum entre el imperio y los visigodos, les obligará a prestar apoyo militar a Roma a cambio de tierras, alimentos y dinero.

           

La economía de los visigodos y los godos en general estaba basada fundamentalmente en la agricultura y ganadería, estaban poco influenciados por los romanos y su desarrollo material y cultural era poco avanzado comparado con ellos.

Los visigodos, al igual que los romanos en esta época, eran cristianos, pero practicaban el arrianismo, doctrina cristiana creada por Arrio (256-336), un presbítero de Alejandría. Doctrina teológica, que sostenía que Jesús era hijo de Dios, pero no Dios mismo.

En el año 375 las tribus de los hunos, se desplazan desde las estepas asiáticas del sur de Rusia hacia el oeste, atravesando el rio Volga, presionando y desplazando a su vez a los ostrogodos, que de la misma forma empujan a los visigodos y al resto de pueblos bárbaros contra las fronteras del imperio romano.

En el año 376, un grupo muy numeroso de visigodos, con sus caudillos Fritigerno y Alavivo, intentaron cruzar la frontera del Danubio pues fueron derrotados por los hunos y sufrieron una escasez alimentaria por su falta de recursos.

El emperador romano Valente permitió a los visigodos la entrada a su frontera, a cambio de servir militarmente a Roma. Valente y su corte creyeron que recibirlos era una medida excelente que serviría para prevenir la invasión de la barbarie asiática. De este modo, un millón de visigodos de todas las edades y de ambos sexos atraviesan el Danubio hacia el sur con la ayuda del ejército del emperador Valente. Tracia se convirtió en un campo de refugiados.

Se produjeron a partir de entonces interminables abusos por parte de las gobernadores militares romanos Máximo y Lucipino, quienes les explotaron miserablemente, aprovechándose de ellos y de su situación. La chispa estalló cuando fueron asesinados algunos importantes visigodos próximos a los caudillos Fritigernio y Alavivo, que pronto se rebelaron contra sus dominadores romanos, apoyados por ostrogodos, taifales y alanos.


Los visigodos comenzaron a asolar la región y la rebelión llego a ser tan grave y preocupante que el mismo emperador romano, Valente, se dirigió personalmente para acabar con ella en el verano del año 378.

El 19 de Agosto de 378 cerca de la ciudad de Adrianápolis, tiene lugar una de las batallas mas importantes y decisivas en la historia del mundo. Los pueblos bárbaros, al mando de los visigodos, se enfrentaron y derrotaron a los romanos, el mismo emperador Valente moriría en la batalla.

Posteriormente se dirigieron contra la propia ciudad que no pudieron tomar, se retiraron y con la misma intención marcharon contra Constantinopla, pero, ante la imposibilidad de sortear sus sólidas murallas, se lanzaron a un violento saqueo de las indefensas provincias balcánicas y danubianas.


La derrota en Adrianópolis supuso un duro mazazo para el ejército romano del que ya nunca se recuperaría. Ante esta situación insostenible, Teodosio fue reclamado por el emperador occidental, Graciano, para hacerse cargo del ejército. Teodosio perteneciente a una familia hispanorromana noble ganó gran prestigio militar y en el 279 fue proclamado augusto y se propuso estabilizar la situación en los Balcanes, que no habían recuperado la normalidad desde el desastre de Adrianópolis. Sin embargo, decidió no hacer frente directamente a los godos, con quienes firmó un tratado en el año 382 por el que se instalarían en las tierras abandonadas entre el Danubio y los Balcanes, formando una nación autónoma, asociada al imperio por un tratado (foedus) que regulaba los derechos y deberes mutuos. Los godos recibirían un subsidio o tributo alimenticio y ellos, a su vez, proporcionarían soldados al imperio. Los ciudadanos romanos que permenecerán en el territorio quedarían todavía bajo la administración romana. De este modo, emergía el primer estado germánico libre en el interior del imperio. Se trataba de un precedente peligroso, pero que solucionaba de hecho una situación muy compleja. No obstante, lo más conocido del emperador Teodosio fue su elección en construir un verdadero Imperium Christianum, puesto que continuó con la persecución a los paganos y tomó la trascendental decisión de hacer del cristianismo la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica del 380.

En el año 392, con la muerte del emperador Valentiniano II, el general Arbogastes tomó la iniciativa y proclamó emperador a Eugenio, de origen franco. Teodosio, con la ayuda de los visigodos, en manos del rey Alarico, los derrotó en la batalla en el estrecho del río Frígido, en la actual frontera italo-eslovena el año 394.

El 17 de enero del año 395 murió en Milán el emperador Teodosio el Grande, con él desapareció el último emperador que dominó todo el imperio como soberano único. En realidad fueron unicamente tres años de dominio pleno desde la muerte del coemperador Valentiniano II en el año 392 .Tras su muerte, las dos partes del Imperio se separaron definitivamente en sus dos hijos herederos, Arcadio se quedó con la parte Oriental bajo el asesoramiento de Rufino, mientras que Honorio se quedó con la parte occidental bajo el asesoramiento de Estilicón.

A pesar del apoyo del rey visigodo Alarico de combatir junto a los romanos, este nunca recibió ningún cargo militar importante. Todo esto creó un profundo malestar entre los visigodos que provocó la sublevación de Alarico que comenzó a devastar las regiones de Grecia. En el 397, los visigodos habían conquistado Atenas y Corinto, y ocupado todo el Peloponeso.

Rey Alarico

A finales del 401, Alarico aprovechó que Estilicón se encontraba de campaña en la frontera del Danubio, para sitiar Milán, donde se hallaba Honorio, que tuvo que refugiarse en Rávena. Estilicón reaccionó rápidamente y el día de la Pascua del año 402, al mando de un gran ejército compuesto de contingentes occidentales y orientales se lanzó contra el rey visigodo, donde le venció en Verona. El rey Alarico perdió a su mujer que fue raptada por los romanos en la batalla, pero él consiguió escapar y volver a Iliria.

Tras unos años de aparente calma y hegemonía romana, a finales del 406 se produjo la catástrofe de las Galias. La frontera del Rin fue traspasada por una gran cantidad de hordas germánicas: alanos, suevos y vandalos asdingos y silingos. Además en Britania se produjo un alzamiento y se nombró emperador a Constantino III, que pasó al continente, dejando desguarnecida la isla. Los acontecimientos se volvieron contra Estilicón, que fue traicionado por un amplio sector de la élite romana antigermánica y asesinado junto a su familia en agosto del año 408. 

Roma fue abandonada a su suerte mientras el emperador Honorio se encontraba a salvo en la nueva capital del imperio, en Rávena y que junto a Milán fue adquirieron todo el peso efectivo del poder. La ciudad de Roma renunció a Honorio como emperador y en su lugar reconocieron a un personaje llamado Atalo, parece que con la complicidad de Alarico, que fue nombrado mariscal de campo del ejército occidental.

Alarico aprovecha esta situación y se dirige hacía Roma, donde la sitió y bloqueo en varias ocasiones las doce puertas de la ciudad, destacando finalmente su tercer y definitivo asalto y saqueo entre el 24 y 26 de agosto del año 410. La conquista y despojo de Roma, pese a su breve duración, causó una enorme impresión en todo el mundo. La devastación afectó principalmente a los palacios de la aristocracia romana y los templos, y fue vista como una hecatombe de efectos  muy superiores a las simples pérdidas materiales, aunque estas fueron inmensas: el botín recogido durante los tres días de pillaje fue el origen de la fabulosa riqueza atribuida al tesoro visigodo, que tanta fama alcanzó en épocas posteriores. Los visigodos también hicieron importantes cautivos como 40,000 esclavos bárbaros que incorporó a su ejército o la princesa Gala Placidia, hija de Teodosio y hermana de Arcadio y Honorio. La brutalidad de los visigodos se puso de manifiesto en los asesinatos y violaciones cometidas, además de que la mayoría de los edificios fueron quemados. Era la primera vez en 800 años que un ejército extranjero ponía los pies en la ciudad de Roma, pues la ciudad había permanecido inexpugnable desde el ataque del galo Breno en el 387 a.C.

La caída de Roma

Con todo, después de la invasión de Italia, Alarico consideró imposible establecerse de modo estable en la Península itálica, y dirigió su atención a África, granero de Roma para asentar un golpe mortal a Honorio. Sin embargo, cuando ya estaba todo listo para la aventura volvió sobre sus pasos por Italia y en Cosenza enfermó y murió súbitamente. Tras su muerte, le sucedió su cuñado Ataúlfo, quien llevo su pueblo hacía las Galias, donde los visigodos se asentaron.

Mientras tanto, Italia liberada del peligro, se fue recobrando y disfrutó de un tiempo de estabilidad. Las Galias no gozaron de la misma suerte, donde la autoridad imperial había desaparecido casi por completo y depredadas por completo por las hordas germanas que habían ido entrando desde el año 407. Durante el otoño del año 409 la frontera pirenaica quedó desguarnecida e Hispania sufrió la invasión de nuevos grupos bárbaros los suevos y vándalos asdingos se establecieron en la Gallaecia (actual Galicia), al noroeste de la península, los alanos en la parte de Lusitania (actual Portugal) y los vandalos silingos en la Bética. El resto de la península ibérica quedaron libres de la presencia bárbara quedando en manos de la aristocracia romana.

Los visigodos fueron ocupando el sur de las Galias, entre la costa mediterránea del Languedoc y las costas atlánticas. Ataúlfo había fijado la capital en Burdeos. Debido a la presión del ejército imperial en manos del general ilírico Constancio, hacía 415 decidió  traspasar los Pirineos y ocupar el territorio de a Tarraconenesis, que quedo disponible tras el reparto del 411. Pero el 14 de agosto del 415, mientras revisaba sus caballos en Barcino (Barcelona), Ataúlfo fue asesinado. No se conoce la identidad de su asesino, pero se piensa que fue victima de una conspiración encabezada por su sucesor Sigerico.

Rey Ataúlfo

Ataúlfo no murió instantáneamente, y pudo designar como sucesor a su hermano menor Walia, pero fue Sigerico quien se hizo con el poder, matando a los seis hijos que Ataúlfo tuvo con su primera esposa, y violando a Gala Placidia.

Sigerico

Sin embargo, el reinado de Sigerico no duró más que una semana, pues al séptimo día de gobierno los partidarios de Walia lo asesinaron y el mando de los visigodos pasó a Walia, rey con una política cuya obra sentará las bases del destino del pueblo visigodo. Walia restauró el deseo de pasar a África, pero su intento se quedo en nada por una catástrofe marítima en el estrecho de Gibraltar.

Este acontecimiento fue visto por visigodos y romanos como una buena oportunidad para llegar a un acuerdo común, puesto que los visigodos necesitaban con urgencia tierras y víveres y los romanos aprovecharon la oportunidad de convertirlos en asociados para combatir en la Península Ibérica a los demás pueblos bárbaros y restablecer de este modo la autoridad imperial. De este modo, se llego a un acuerdo, por el que los visigodos se comprometieron a combatir a suevos y vandanlos. Roma por su parte, otorgó a los visigodos la condición de federados y un suministro de 600.000 medidas de trigo.

En el 418, un nuevo tratado les concedía la extensa provincia de Aquitania, al sur de las Galias, pero no establecieron su capital en Burdeos, sino en Tolosa, en la Narbonense. Walia murió al año siguiente, él creó el reino visigodo de Tolosa que pasó a manos de su sucesor, Teodorico I

Teodorico I

Un saludo, Señor República

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Un comentario en “Los visigodos: de sus orígenes al reino de Tolosa

  1. Muy interesante y resumida la historia de los visigodos, pero sin duda hace falta un repaso en la redacción y la ortografía. Los fallos o falta de coherencia despistan mucho en la lectura del artículo

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