El fuerte Navidad.

Como ya bien sabemos Cristóbal Colón emprendió el viaje con dos carabelas y una nao, que se llamarían Pinta, Niña y Santa María, para realizar el viaje que los llevaría hasta las tierras del continente asiático, para facilitar otra ruta de navegación que no fuera rodear el continente africano.

Primer viaje de Colón.

Tras llegar al territorio que hoy conocemos como las Bahamas, Colón alcanzó la isla de San Salvador el 12 de octubre del año 1492, el almirante iba realizando conversaciones con los nativos con el único objetivo de encontrar metales de gran valor comercial, como era el oro.

Fue el 5 de diciembre cuando Colón arribó a la isla que posteriormente nombraría como La Española, aunque los nativos la llamaban de muy diversas maneras, dependiendo de en qué zona de la isla te encontraras. Actualmente está isla se encuentra dividida entre los países de Haití y República Dominicana.

La Española además de ser la isla más grande del conjunto de islas del Caribe, tenía un probable yacimiento de oro en su interior por lo cual reunía las condiciones que el almirante Colón buscaba en un territorio para lograr el asentamiento de su expedición. Posteriormente Colón envió un grupo de hombres al mando de Rodrigo Escobedo a la isla denominada Santo Tomás para hablar con el gran cacique isleño que les procuró presentes e información sobre un territorio llamado “Cibao”, que está relacionado con “Cipango” que es como se denominaba anteriormente a la isla de Japón, que tenía grandes minas de oro, pero lo que no sabían es que el cacique de tal isla era el caníbal Caonabo.

Desembarco de Colón.

El 24 de diciembre del año 1492 Cristóbal Colón decidió conocer al cacique del que le habían hablado, por eso se dirigieron con la Santa María del cabo de Santo Tomás hasta Punta Santa, al oscurecer el día el almirante tomo la decisión de dejar al cargo de la nao al segundo de abordo y éste a su vez queriendo descansar dejo al cargo de la dirección del timón a un grumete con poca experiencia. Durante la noche las distintas corrientes marinas condujeron a la Santa María a un banco de arena donde quedaría encallada, fue tal el temor de aquellos que dejaron a cargo del barco al grumete que antes de decirle al Almirante el motivo del encalle se bajaron del barco huyendo a la isla más cercana.

Durante varios intentos el Almirante y sus hombres hicieron todo lo posible por conseguir que el barco reflotara por encima del banco de arena, bajaron toda carga pesada del barco para conseguir que pesara menos, pero los intentos por reflotar la nao fueron inútiles. La imponente nao quedó encallada en lo que sería en la actualidad Bahía del Cabo Haitiano.

El 26 de diciembre el Almirante tomó la decisión de construir un fuerte en la zona más cercana al encalle de la nao, para la construcción de tal fuerte fue necesaria la madera que obtuvieron de la Santa María, así se pudo realizar la construcción de un fuerte denominado Navidad porque el encalle de la nao se dio en noche buena. Durante los nueve días posteriores los españoles realizaron distintas obras de adaptación del fuerte, construyendo por ejemplo un foso defensivo y dentro situaron las distintas cabañas para que se pudiera vivir. Colón tuvo que dejar a muchos que no pudieron subir en las carabelas restantes, alrededor de unos 35 hombres quedaron en el fuerte. El Almirante regresó con el resto de la expedición a España el 4 de enero de 1493.

Construcción del Fuerte Navidad.

Tras su estancia en las cortes de Portugal y Castilla en su regreso a Europa, Colón emprendió su segundo viaje a las indias, reunió a 1500 hombres y 17 embarcaciones, saliendo de España el 25 de septiembre de 1493. Cuando llego a las islas que anteriormente habían descubierto, Colón fue encontrando distintos cadáveres de españoles colgados en los arboles a modo de advertencia. Finalmente el 26 de noviembre llegaría la expedición al territorio donde se había construido el Fuerte Navidad, el Almirante decidió no acercarse a la costa puesto que corría el riesgo de encallar de nuevo, por eso avisaron a cañonazos de que estaban allí. Varios indígenas en canoas decidieron avisarles de que no pasaba nada, que sus hombres continuaban en el fuerte y que sólo algunos habían muerto por las enfermedades.

El 28 de noviembre de 1493 los primeros españoles llegarían al fuerte y encontrarían una escena terrorífica, todas las infraestructuras habían sido incendiadas y todos los miembros que habían dejado allí estaban muertos a manos de los indígenas de la zona. El cacique Guacanagari se entrevistó con Colón convenciéndole de que los indios taínos eran los culpables de tal masacre, al ser caníbales.

El Almirante creyó a su aliado para poder seguir conservando sus relaciones que serían provechosas para los españoles. Colón decidió fundar un nuevo asentamiento lejos del territorio tan conflictivo donde había realizado el primero, se construyó un fuerte en un lugar solitario de la costa norte, fundaría una villa que denominaría La Isabela, en honor de la reina Isabel I de Castilla. Este emplazamiento tendría una población de 1500 hombres, aunque al poco tiempo sería despoblado.

Fuerte Navidad en la actualidad (Haití).

 

Anuncios

Arminio y el despertar del gigante germánico

Arminio (16 a.C. a 21 d.C.) se convirtió en el líder de la tribu germánica de los “queruscos”, que habitaban en territorios del valle del Rin y el norte de las llanuras y los bosques del noroeste de Alemania, un territorio que en la actualidad se localiza entre Osnabrück y Hanóver.

Este caudillo germánico se caracterizó por ser germano de nacimiento pero tuvo el privilegio de ser ciudadano romano. Fue hijo de un jefe querusco denominado Segimer, a pesar de ello fue entrenado como un comandante romano obteniendo finalmente la ciudadanía y formando parte de la nobleza. Con apenas veinte años de edad lidero un destacamento querusco que formaba parte de la fuerza auxiliar romana, luchando en los territorios panonianos y en la península balcánica.

Resultado de imagen de arminio querusco

Durante el año 8 d.C. se unió al destacamento del gobernador de la Germania Inferior, llamado Publio Quintilio Varo y que fue designado por el emperador Augusto. Arminio acompaño a estas tropas por sus conocimientos en la manera de luchar de los germanos. Su relación con el gobernador Varo al principio fue de amistad, pero al conocer los abusos a los que eran sometidos los germanos y su privación de privilegios, se hizo enemigo de Roma participando en el complot de distintos pueblos germánicos en contra del Imperio. Durante el año 9 d.C. el emperador Augusto había conseguido ampliar el limes hasta el río Elba, pero seguía patente el descontento de los pueblos germanos que se mostraban como una población belicosa y con ansias de libertad, así lo muestra en sus escritos Tácito en su obra “Germania” describiendo a sus gentes y a su tierra como un territorio dificultoso para los romanos, aunque se tiene constancia de que se diera un gran comercio.

Tras su descontento con Roma el joven Arminio decide cambiar de bando, apostando por la unión de los germanos contra el romano invasor, intentando su expulsión más allá del río Rin. Arminio tiene un gran conocimiento de las estrategias y manera de luchar de los romanos, algo que es de gran ayuda para poder vencerlos, pero el caudillo querusco sabía que era necesario la unión entre varios caudillos de la zona, pues divididos no podrían con Roma, no consiguió un gran número de alianzas pero si las necesarias para poder llevar a cabo su plan de expulsión.

En el año 9 d.C. el gobernador Varo se dirigió a la Baja Sajonia para hacer frente a la rebelión de la cual tenía conocimiento, se llevó consigo tres legiones. Las legiones XVII, XVIII y XIX, además de 6 cohortes auxiliares, caballería y demás civiles, siendo en total más de 25.000 personas. Se dirigieron al bosque de Teutoburgo, un territorio dificultoso para el combate y que los germanos conocían perfectamente. Arminio sabía que en campo abierto era imposible vencer a los romanos pero que en las condiciones que se daban en aquel bosque era posible la victoria germana, es así como lidero un conjunto de tribus germánicas en contra de Varo y los suyos.

La estrategia de Arminio era la de cansar a las tropas romanas en su camino por los bosques germánicos utilizando las terribles condiciones climáticas que se daban en esta zona. El ejército germánico llego a concentrar alrededor de 24.000 hombres que se escondían tras los árboles, también se emplearon arqueros que se encontraban en lo alto de los árboles esperando la señal de poder atacar a los romanos.

Lo que ocurrió en el bosque de Teutoburgo fue una matanza sin piedad contra unos romanos que rompieron la formación provocando innumerables pérdidas. Algunos consiguieron escapar entre ellos el gobernador Varo y lograron formar un campamento lejos de aquella carnicería, pero viendo que no tenían posibilidad de escapar de tal destino él y sus generales decidieron tomar la vía del suicidio antes que hacer frente a los germanos de Arminio. Muy pocos sobrevivieron, ya que los germanos no hicieron prisioneros.

La batalla del bosque de Teutoburgo supuso un gran revés para el Imperio Romano, se dice que el emperador Augusto tras conocer la noticia entro en pánico, llegando a gritar el nombre de Varo, recriminándole la perdida de sus legiones, así se describe en los textos; “Quintili Vare, legiones redde!” (¡Varo devuélveme mis legiones!).

Augusto tras la pérdida de un gran número de sus hombres mandó a uno de sus mejores generales de nombre Julio César Claudiano que fue acompañado por un número cercano de 50.000 soldados, donde se encontraban ocho legiones romanas. Este general cumplió con el cometido que le mando el emperador venciendo al gran líder Arminio en la conocida batalla de Idistaviso en el año 16 d.C. El general romano no consiguió acabar con la vida del querusco Arminio, pero sí hizo retroceder a sus tropas hasta más allá del Rin. Gracias a esta victoria pasaría a la historia como Julio César Germánico.

Tras esta derrota el liderato de Arminio fue en decadencia, teniendo que pasar por varios sucesos vergonzosos como fue el enamoramiento de Thusnelda, una mujer casada, por dicho motivo se fugaron juntos. La familia de la joven no aceptó tal suceso, por eso la encontraron y se la entregaron a Julio César Claudiano que la exhibió como símbolo de victoria en la ciudad de Roma. El destino de esta joven germana es incierto, pero posiblemente terminaría sus días como esclava de alguna familia romana.

El Imperio no podía hacer frente al gasto militar y económico que suponía la defensa de la frontera germana, estableciendo su frontera tras el río Rin. Arminio terminó sus días venciendo al líder de la tribu germana de los marcomanos, que terminó huyendo. Finalmente la venganza de Segestes padre de Thusnelda, que era servidor de Roma, se vio cumplida con la conspiración en contra de Arminio que acabo con su vida el año 21 d.C. a los 37 años de edad.

Arminio sería recordad como el líder germánico que hizo frente a Roma y consiguió su objetivo, la expulsión de los invasores de su tierra. Por ello en el s. XIX el nacionalismo alemán empleo su imagen para exaltar el espíritu germánico, construyéndole un monumento enorme cerca del bosque de Teutoburgo.

 

Saludos de Mr. Democracia.

 

Los casacas rojas británicos, la gran infantería inglesa en el s.XIX.

Las tropas británicas que lucharon contra los ejércitos napoleónicos en la península Ibérica en 1808-1814, y en Waterloo en 1815, procedían en su mayoría de los estratos sociales más bajos. Pese a la célebre frase del duque de Wellington (“Tenemos a la escoria de la Tierra como tropa común”) la infantería británica demostró estar formada por combatientes duros y decididos, ya se tratara de asaltar la brecha de una fortaleza o de pasar la prueba de la potencia de fuego y el frío acero franceses en campo abierto.

La gran mayoría de los hombres que militaron en las filas del ejército británico durante las guerras napoleónicas fueron voluntarios, alistados de por vida (por 25 años, en la práctica) o bien por periodos más breves, permitidos en tiempos de guerra. Wellington describía los motivos de sus soldados para alistarse en los términos más despectivos: “Algunos de nuestros hombres se alistan por haber engendrado bastardos, otros por faltas menores, y muchos más por borrachos”. Algunos escogían el ejército para escapar de la cárcel o de dificultades personales. Los que tenían juicios pendientes por delitos menores como la caza furtiva podían evitarlos alistándose, y también los deudores refugiarse de sus acreedores. La pobreza llevó a muchos a las armas, en especial irlandeses hambrientos tentados por las perspectivas de comidas regulares.

                                                  -Arthur Wellesley, Duque de Wellington. 

Durante las guerras napoleónicas, el ejército creció tan deprisa (obligando a crear batallones nuevos) que se produjo una gran escasez de reclutas y hubo que ofrecer considerables incentivos para atraerlos, llegando en 1805 a las 12 guineas (una guinea equivalía a 21 chelines). Cuando ni así se completaron los grupos, se recurrió a reclutar a un gran número de soldados de la milicia, en un proceso que se aproximaba mucho a la leva forzosa sin renunciar al principio de voluntariedad. La milicia era una fuerza civil de defensa nacional compuesta por hombres elegidos por sorteo y para los cuales la transferencia al ejército era muy deseable, pues en la primera se sufrían todos los inconvenientes de la vida militar sin nada de la aventura que prometían en el segundo. Por dichos medios, Gran Bretaña logró reunir para 1813 un ejército de unos 300.000 hombres, frente a los 50.000 de los tiempos de paz. El prolongado periodo de guerra generó también una gran demanda de oficiales, que salieron en su mayoría de la pequeña aristocracia y la burguesía: los hijos de clérigos suponían el 10% del total de oficiales. Aunque fuesen personas de alguna relevancia social, los oficiales no eran necesariamente gente adinerada, pero quien carecía de fortuna y de contactos tenía pocas probabilidades de hacer una carrera brillante. El ascenso se solía conseguir por combinación de compra, patrocinio o antigüedad. La carrera típica de un oficial podía empezar por la compra paterna de un puesto de alférez, el de menor rango entre la oficialidad, por unas 500 libras. A medida que se iban creando vacantes en el regimiento, podía ir comprando nuevos ascensos. La antigüedad por sí sola prevalecía de forma ocasional, ofreciendo una vía lenta de ascenso para los oficiales sin medios de fortuna. Éstos podían progresar más rápidamente por medio de actos extraordinarios de valor, o de amigos influyentes y bien situados en el lugar preciso. No era frecuente que salieran oficiales de la tropa, pero se daba el caso: uno de cada veinte oficiales había sido antes suboficial.

Se contaba con que los oficiales mostraran su valor en el combate, y con que la experiencia adquirida en la lucha contra los franceses, un número creciente de ellos adquirió competencia para ejercer el mando. Como en la mayoría de los ejércitos, algunos oficiales eran respetados y admirados por los hombres por sus órdenes, y otros, despreciados por ignorantes e ineptos. En cualquier caso, los oficiales dependían de manera crucial de la habilidad de sus sargentos y brigadas, a menudo los miembros más experimentados y profesionales de cada compañía. El brigada solía comenzar como soldado raso y ascendía por méritos, y su capacidad militar debía completarse con la de saber leer y escribir y con dotes administrativas, dada la carga de papeleo incluida entre sus deberes.

En el ejército británico de las guerras napoleónicas, la instrucción rigurosa y los castigos draconianos se seguían considerando la clave de una infantería eficaz, como lo habían sido a lo largo del s.XVIII. El empleo del impreciso mosquete de chispa, el Brown Bess, como arma principal de la infantería hacía imprescindible el fuego coordinado disciplinado, y no había lugar para la iniciativa individual del soldado raso. Los conceptos imperantes en una sociedad decididamente desigual dictaban el trato dispensado a los hombres. Se daba por supuesto que, a falta de castigos corporales, la tropa procedente del pueblo no tardaría en degenerar y convertirse en una turba desorganizada y cobarde. Los azotes eran la respuesta habitual a la desobediencia a la autoridad o faltas como embriaguez, a la que los soldados eran desde luego muy dados. El sistema pretendía crear soldados que obedecieran las órdenes sin rechistar, maniobraban de modo coherente en combate y usaran mosquetes causando el mínimo daño a sus camaradas y a ellos mismos, y el máximo al enemigo.

Sin embargo, a la altura de 1800 la vieja escuela contaba ya con críticos importantes, y se introdujeron reforma. En la infantería ligera (light bobs) y los regimientos de fusileros, la iniciativa individual no se reprimía  del todo, y hubo tímidos esfuerzos por motivar a los hombres con el respeto mutuo en lugar del temor al castigo. De todos modos, para la mayoría de los soldados existían razones más que complejas para querer hacer un buen papel, entre ellas la presión de sus iguales y la lealtad a los amigos y camaradas presente en todos los grupos de combatientes, la defensa de sus colores o la lealtad a su rey y patria eran los motivos simbólicos que incentivaban la lealtad entre los soldados.

El ejército dirigido por Wellington que intervino en la guerra de la Independencia española era una entidad compleja y, en algunos aspectos, poco manejable. Se trataba de una fuerza multinacional que incluía no sólo escoceses e irlandeses, sino también numerosas tropas del fuera del Reino Unido, por ejemplo, la Legión Alemana del Rey. Los regimientos de infantería combatían junto a la caballería y la artillería, pero no estaban integrados en ellas. Dentro de la infantería había tropas de distinto tipo, cada una con uniforme y modos de combatir propios.

Las marchas y contramarchas por Portugal y España en las complejas campañas que se sucedían año tras año eran una verdadera prueba de resistencia, sobre todo con el calor estival. El soldado raso cargaba con unos 25 Kg, y se esperaba de él que marchara unos 25 Km al día. En ocasiones se marchaba durante 30 días consecutivos desde el amanecer hasta la puesta de sol. Hasta 1813 no se emplearon tiendas de campaña, y los soldados construían sus refugios con lo que podían, o dormían al raso. A lo largo de la guerra en España, los británicos registraron una tasa de mortalidad terrible a causa de las fiebres y el agotamiento.

El temple de los casacas rojas quedaron claramente de relieve en la guerra de asedio que fue tan importante en las campañas en España. Las plazas de Ciudad Rodrigo, Badajoz y San Sebastián fueron tomadas por asalto tras largos preparativos. En opinión de un teniente, ningún deber del soldado era “tan mortificante y desagradable como un asedio”. Tras el asedio los soldados buscaban la manera de poder asaltar la plaza, la brecha era el modo de invadir la fortificación, las reglas de la guerra dictaban que si una población fortificada se negaba a rendirse una vez abierta la brecha, los atacantes tenían derecho a saquearla: las tropas de Wellington lo ejercieron sin piedad en Ciudad Rodrigo, Badajoz y San Sebastián, donde los civiles fueron víctimas de asesinatos, violaciones y robos como revancha por las penalidades de la campaña.

Al enfrentarse a los franceses en campo abierto, la infantería británica distaba de comportarse como la horda de borrachos que saqueo Badajoz. Su rasgo más destacado era la firmeza, cualidad especialmente admirada por quienes conocían por experiencia el horror de las batallas de la época. Sin protección, mantenía la formación frente al fuego de cañones y mosquetes, y a bayonetas, lanzas y sables. Las najas eran inevitablemente elevadas. Al resistir el ataque francés en La Albuera en 1811, muerieron o cayeron heridos unos dos tercios de los soldados de infantería. Uno de ellos escribió con orgullo que “los hombres caían como bolos, pero no dieron ni un paso atrás”. Durante las campañas en la península Ibérica, Wellington comenzó por explotar la capacidad de sus tropas para mantenerse en posiciones defensivas, en particular al ocupar las líneas de Torres Vedras, cerca de Lisboa, en 1810-1811. Más adelante, su ejército, junto con sus aliados portugueses y españoles, mostró un carácter ofensivo, sobre todo en la batalla de Arapiles (Salamanca), en 1812. En este célebre encuentro, la infantería británica avanzó en columnas y se desplegó en línea para atacar a unas fuerzas francesas escasas de hombres a causa de la campaña rusa. La caballería británica se distinguió por una vez por su valor y agresividad. La derrota del ejército francés resultó abrumadora, con 7.000 bajas e igual número de prisioneros.

Pese a la sangría de hombres y recursos que supusieron aquellas campañas para Francia, la península Ibérica no pasó de ser un escenario secundario. El choque con Napoleón en Waterloo en 1815 puso a prueba al límite la capacidad de los casacas rojas y resultó ser su momento de gloria.

-Batalla de Waterloo, 18 de junio de 1815 (Bélgica).

Saludos de Mr. Democracia.

Stefan III cel Mare, príncipe de Moldavia.

Esteban III de Moldavia (1433-1504) fue conocido como “Esteban el Grande” (Stefan cel Mare) o “Esteban el Santo”, fue príncipe de Moldavia entre 1457 hasta su muerte en 1504, fue el miembro más destacado de la Casa Real Musat. Recibió apoyo militar de Vlad III de Valaquia en su lucha frente a los otomanos.

Esteban o Stefan, como se le llamaba en Moldavia, transformó su principado en un estado poderoso que mantuvo su independencia a pesar de las ambiciones de los grandes estados que le rodeaban como eran Hungría, Polonio o el Imperio Otomano que querían someter el territorio moldavo. Durante su reinado se dieron continuas guerras debido a que su territorio se situaba en una zona de conflicto fronterizo, pero eso no pudo evitar el florecimiento culturar y económico de Moldavia bajo su reinado.

Una de las características de su reinado fueron la lucha frente al poderoso Imperio Otomano, Esteban además de ser un gran jefe militar demostró  que también era un gran diplomático sensato y refinado, de las 36 batallas libradas contra los turcos venció en 34, en la batalla de Vaslui venció de manera definitiva las ambiciones de los otomanos en su territorio, tras esta gran victoria el Papa Sixto IV le nombró “campeón de la fe cristiana”.

La religiosidad del príncipe moldavo quedaba evidente en la construcción de innumerables iglesias y monasterios por todo su territorio tras sus victorias frente a los otomanos, también aseguro la autonomía de la comunidad monástica con el pago de la deuda del Monte Athos a los otomanos.

Otro de sus grandes enemigos fue el rey de Hungría, Matías Corvino, que intento invadir el territorio de Moldavia pero Esteban consiguió vencerlos en 1467, posteriormente decidió la invasión de Valaquia que estaba dominada por los otomanos en 1471. Tras la victoria contra los turcos pudo frenar sus ansias expansivas por estos territorios.

En 1484 Esteban III tuvo que hacer frente no sólo a los ataques otomanos sino también a los polacos y húngaros, teniendo que firmar en el año 1486 el tratado con el sultán Beyazid II, asegurando el autogobierno de Moldavia pero a cambio de un tributo anual convirtiéndose así el principado en un vasallo del Imperio Otomano durante más de 300 años.

A pesar de la gran cantidad de enfrentamientos con todos los territorios fronterizos y el sometimiento al Imperio Otomano, el reinado de Esteban III , como ya hemos dicho antes, estuvo marcado por un gran desarrollo de la cultura que estaba ligada a la construcción de monasterios e iglesias que hoy en día son patrimonio de la humanidad. Esteban fue considerado por muchos cristianos como santo y fue canonizado poco después de su muerte por la Iglesia Ortodoxa Rumana. Esteban murió en 1504 en Suceava siendo enterrado en el monasterio de Putna, que fue construido bajo sus órdenes.

El legado que nos deja este personaje es enorme siendo admirado por la comunidad rumana, como ejemplo citar una campaña televisiva rumana denominada “Grandes Rumanos” en el que el pueblo voto a Esteban III como “El más grande rumano” de la historia. Nicolae Iorga , historiador rumano, nos habla del carácter de este personaje diciéndonos que fue una gran referencia para el pueblo rumano teniendo como características la honestidad, la paciencia, la valentía, el equilibrio  y siendo amante de lo bello, sin soberbia alguna. Nos muestra un claro ejemplo del buen gobierno que ejerció siendo una referencia para su pueblo a día de hoy. La figura que nos deja Esteban III forma parte de la literatura popular y de la cultura rumana.

Saludos de Mr. Democracia.

Los últimos días del emperador Carlos V.

Durante el año 1555 el que fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de los territorios hispánicos decide retirarse al monasterio de San Jerónimo en los Cuacos de Yuste en Extremadura, no sin antes abdicar de todos sus deberes como emperador y como sumo monarca de la herencia hispánica.

Las abdicaciones imperiales tuvieron lugar en Bruselas entre los años 1555 y 1556 dejando en manos de su hermano Fernando, que ya era Archiduque, la dirección del Sacro Imperio, aunque los electores imperiales no aceptaron la renuncia hasta el año 1558. Durante este período tuvieron lugar las abdicaciones en favor de su hijo Felipe dejándole los territorios hispánicos y las Indias, convirtiéndose así en el monarca Felipe II.

-Abdicación en Bruselas (1555-1556) dejando el Sacro Imperio en manos de su hermano Fernando I.

Tras las abdicaciones de todos los territorios de los que era gobernante Carlos decidió poner rumbo a España por diversos motivos, uno de ellos era la enfermedad de la gota que lo tenía muy débil  haciendo que pareciera mucho más mayor de la edad que tenía, en España se encontraba el mejor clima para poder aliviar los males que le provocaba la gota. Su camino de regreso a España lo inició en Flandes por barco hasta Laredo, tardó un mes y tres semanas en llegar a Jarandilla de la Vera en Extremadura lugar donde se hospedó en el Castillo del Conde de Oropesa, allí residió desde el 11 de noviembre de 1556 hasta el 3 de febrero de 1557, estaba a la espera de la finalización de las obras de la casa palacio que había mandado construir al lado del Monasterio de Yuste. En este palacio inició su retiro acompañado de la orden de los Jerónimos con la que se sentía identificado, estos lo ayudaron espiritualmente.

En este retiro espiritual quiso buscar un alejamiento de la política de estado pero no fue así, pues en muchas ocasiones estuvo recibiendo a innumerables personalidades de la política, además de que estuvo compartiendo correspondencia con su hijo Felipe II intentando guiarle y aconsejarle en tareas de gobierno. Su majestad cesárea estuvo continuamente oyendo misas y buscando la paz que otorgaba la convivencia en el monasterio. Esta comunidad jerónima estaba compuesta por 38 miembros que estuvieron al cuidado del que fue el hombre más poderoso de su tiempo y que en ese momento presentaba un aspecto bastante demacrado, enfermo, cansado y completamente desdentado dando una imagen de un anciano de más de setenta años de edad.

Entre las diversas personalidades que acompañaron la presencia del monarca encontramos a Francisco de Borja, tercer general de la Compañía de Jesús. Las personas que se hicieron cargo de Carlos ampliaron el número de personal en el monasterio a cincuenta teniendo que vivir en residencias cercanas al monasterio. Durante la presencia del emperador en Yuste llegaron grandes cantidades de comida de muchos rincones del imperio, además de cerveza, para hacer más llevadera la presencia de semejante residente.

Otra de las personalidades que estuvieron ante la presencia del monarca fue un joven de doce años de edad llamado Jeromín (Jerónimo), que lo visito en varias ocasiones, este joven era un gran amante de la literatura bélica y paso tiempo en presencia de Carlos que lo recibía muy a menudo. Tras la muerte del emperador el joven se le fue revelada su auténtica identidad como hijo bastardo de Carlos, pasando a llamarse Juan de Austria siendo reconocido por Carlos y en el futuro dirigiría las tropas de su hermanastro Felipe II en grandes batallas como fueron las de Lepanto o en las revueltas de las Alpujarras.

-Encuentro entre el emperador y Jeromín, futuro Juan de Austria.

El 21 de septiembre de 1558 falleció Carlos I de España y V de Alemania debido a la picadura de un mosquito que le trasmitió la malaria que en poco tiempo acabo con la vida del que fue uno de los personajes más ilustres de nuestra historia y de la historia moderna europea. Sus restos fueron enterrados en la iglesia del monasterio hasta que en el año 1573 tras la construcción del Monasterio de El Escorial por Felipe II se trasladaron el cuerpo del emperador y el de su hermana la infanta Leonor de Austria, de esta tarea se hizo cargo el quinto conde de Oropesa. El ataúd del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y sumo monarca de la herencia hispánica descansa en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial más conocida como el Panteón de los Reyes, donde en la actualidad reposa junto a él todos los monarcas de la conocida como casa de los Austrias y los reyes de la familia Borbón.

-Panteón de los Reyes en el Monasterio de El Escorial donde descansan los restos del emperador Carlos V.

Saludos de Mr. Democracia.

La Primera Guerra Chechena 1994-1996.

Antecedentes y orígenes del conflicto:

La ubicación geográfica nos sitúa en la zona conocida como el Cáucaso Norte, allí se encuentra una región montañosa donde tenemos la región de Chechenia, el lugar donde se encuentra la región chechena es importante por su cercanía a importantes rutas comerciales que también sirven de redes de comunicación entre Rusia y la zona de Oriente Medio, el control de esta zona ha sido el objetivo de varias potencias durante milenios. La intervención de Rusia en esta zona se da en tiempos de Iván el Terrible cuando el zar conquista los kanatos de Kazán y Astracán en 1556, así se inicia una larga lucha por el control de la zona comercial del Cáucaso con otras potencias como son las de Persia, el Imperio Otomano o el kanato de Crimea.

Hasta el siglo XVIII la todopoderosa Rusia obtuvo el control de la zona, a pesar de esto la zona siempre fue un nido de conflictos con el territorio ruso, teniendo a los chechenos en el ojo del huracán haciendo frente a los rusos.

En 1774 el Imperio Ruso se hace con el control de Osetia y del llamado “paso de Darial” quitándoselo a los otomanos. En 1783 se firma el Tratado de Gueórguievsk con Georgia convirtiéndola en un enclave cristiano rodeado de hostilidades musulmanas con la protección de Rusia. Como protectorado ruso la zona se militarizo fuertemente y se realizaron vías de paso muy protegidas, los chechenos vieron en todas estas construcciones un ataque a sus territorios tradicionales y una seria amenaza a sus tierras.

Durante este tiempo el jeque Mansur, un imán checheno, instigó a los distintos pueblos del Cáucaso a unirse bajo la bandera del Islam para defenderse de invasiones extranjeras. En 1785 los rusos que lo veían como una amenaza lo intentaron capturar pero fracasaron, así se inició un conflicto continuo contra los rusos que duró varios años con una estrategia chechena basada en las guerrillas, hasta que se capturo a Mansur en 1791 con su muerte años después. En 1801 Georgia se anexionó definitivamente a Rusia y así se dieron muchos ataques chechenos a las operaciones rusas en la zona, la intervención total de Rusia en la región chechena se paralizó con la invasión de Napoleón (1812).

Tras la victoria frente a Napoleón de los rusos el zar Alejandro I puso de nuevo su atención en el Norte del Cáucaso, destinó a uno de sus generales Alekséi Yermólov la pacificación de la zona, este general ruso en 1817 inició la conquista del Cáucaso, las distintas tácticas del famoso general fueron efectivas pero generan un gran odio en la población chechena frente a los rusos que llega hasta hoy en día. En 1828 surge un movimiento de resistencia dirigido por el imán Shamil. En 1834 se unió a las naciones del Cáucaso Norte bajo el Islam y declaró la guerra santa a Rusia, 1845 los hombres de Shamil realizaron varios matanzas a rusos obligándoles a retirarse.

En la Guerra de Crimea 1853-1856 los chechenos apoyaron al Imperio Otomano contra Rusia, aunque los conflictos internos debilitaron el poder de Shamil y en 1859 fue capturado. En 1862 la guerra y los conflictos cesaron con la promesa rusa de una autonomía para Chechenia. Pero en 1860 la región de Chechenia se unía administrativamente a Rusia bajo el óblast del Térek.

Después de la Revolución Rusa se estableció en el Cáucaso la República de las Montañas del Cáucaso Septentrional que existirá hasta 1921 cuando aceptaron el régimen soviético creándose la República Autónoma Socialista Soviética de la Montaña que perduró hasta 1924 creándose posteriormente seis repúblicas, Chechenia estaría incluida dentro de la República Socialista Soviética Autónoma de Chechenia-Ingushetia  hasta 1934. Las tensiones entre chechenos y rusos se dieron en los años 20 aunque en 1930 se pacificaron las relaciones con las ejecuciones de los líderes locales.

En el año 1941 la Alemania Nazi invadía Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, no se sabe con seguridad si los chechenos proporcionaron apoyo a los alemanes. En 1943 los alemanes se retiraban de las tierras rusas, muchos chechenos fueron deportados de la zona del Cáucaso. Las deportaciones llegaron a tal extremo que en 1944 se realizó la Operación Chechevista en la que se llevó a cabo la deportación masiva de casi medio millón de chechenos y ingusetios a la zona de Asia central destinados a campos de trabajos forzados. Con la muerte de Stalin y la llegada al poder de Nikita Jruschov, en 1957 los chechenos pudieron volver a los hogares de donde se les había sacado, restableciéndose así la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingushia.

Los intentos independentistas chechenos:

En 1991 la conocida como la Unión Soviética se disuelve y Rusia vuelve a ser un estado independiente. Rusia a partir de este hecho comienza a perder poder interno y externo, eso se refleja en la desintegración de varios territorios por distintos motivos como son los políticos, los religiosos o los ideológicos.

El régimen soviético garantizó más de cien nacionalidades distintas que convivían en distritos o repúblicas autónomas dentro de un estado federal, pero muchas comunidades no tuvieron estos privilegios. Estas comunidades con escasos privilegios por el régimen soviético contaban con una minoría rusa pero que era protegida por las organizaciones gubernamentales. En la década de 1990 las tensiones entre estas comunidades sin privilegios y el gobierno central fueron el inicio de conflictos que llevaron a cabo procesos de autonomía o incluso independencia.

Se firmó el Tratado de la Federación Rusa en 1992 que consistía en tres documentos que regulaban los poderes reservados al Gobierno central ruso, la relación entre éste y las repúblicas autónomas, y los poderes que se cedían a cada uno de los organismos.

Dicho tratado fue rechazado por Chechenia y por Tartaristán, dos regiones que poseían grandes reservas de petróleo algo que las hacían importantes para Rusia y muy deseadas para los países vecinos, también son dos regiones que cuentan en su mayoría con una población musulmana. En 1994 se firmó un tratado con esta zona facilitando su autonomía  y garantizándola, pero Borís Yeltsin que dirigía las negociaciones evitó las negociaciones con los chechenos deteriorando las relaciones hasta la llegada de un conflicto general en 1994. En 1996 Chechenia seguía siendo un foco de conflicto en los intereses de la gran Rusia.

El odio checheno a los rusos se produce desde tiempo atrás pero con la disolución de la Unión Siviética ese sentimiento se acrecentó. En septiembre de 1991, el Gobierno de la República Autónoma de Chechenia e Ingusetia renuncio al poder ya que fueron presionados por el partido independentista Congreso del Pueblo Checheno dirigido por la figura de Dzhojar Dudáyev. Durante este período los miembros de este partido independentista se hicieron con casi todo el territorio haciéndose también con todos los organismos gubernamentales asesinando a aquellos que dirigían el gobierno. Al mes de estos sucesos Dudáyev obtuvo el apoyo popular para hacerse con el liderazgo del país como presidente, se proclamó la independencia de Chechenia  y como consecuencia de esto Rusia envió tropas para frenar el proceso independentista, pero fueron rechazados. La República Autónoma de Chechenia e Ingusetia se disolvió en el año 1992, Ingusetia se integró a la Federación Rusa.

En Agosto de 1994 aquellos que se oponían al régimen de Dudáyev realizaron diversos ataques armados para derrocar al gobierno independentista, Moscú dio apoyo a estos rebeldes armándolos  y los aviones rusos empezaron a bombardear la ciudad de Grozni, en diciembre de ese mismo año las bombas caían en la capital chechena. Tras el bombardeo el presidente Dudáyev pacto un alto al fuego con el ministro de defensa ruso, pero los rusos rompieron el tratado poco después interviniendo militarmente en Chechenia.

 

Participantes en el conflicto y fuerzas de combate empleadas:

Entre diciembre de 1994 y agosto de 1996 se produce la Primera Guerra Chechena, que se inicia cuando el ejército ruso decide intervenir en el país checheno para recuperar su control. La zona donde se produce la guerra es en Chechenia, partes de Ingusetia, el krai de Stávropol y Daguestán. Los participantes en el conflicto son en un bando Rusia y la CPC chechena, en el otro bando la República de Chechena e Ichkeria.

Entre los comandantes más destacados encontramos en el bando ruso a Borís Yeltsin y en el bando checheno al líder Dzhojar Dudáyev.

La idea de Yeltsin eran las de unas intervenciones rápidas basadas en el enorme poder de su ejército que terminaría con una capitulación de los chechenos en favor de Rusia, no fue así. Los motivos por los cuales el conflicto se “estanco” más de lo esperado fue que los militares rusos utilizaron estrategias americanas a las que no estaban acostumbrados, otro de los motivos fue la geografía tan montañosa en la que se encuentra le país checheno y la formación de soldados locales en vez de emplear soldados profesionales que hubieran sido mucho más efectivos. Las unidades chechenas conocían la zona por lo tanto tenían una enorme ventaja militar, estos grupos guerrilleros infligieron derrotas humillantes al gran ejército ruso desmoralizándolo, como respuesta Rusia inició masivos ataques aéreos con el empleo de su poderosa artillería que realizó innumerables bajas en los chechenos.

En el ataque ruso de la ciudad de Grozni (1995) perdieron la vida más de 25.000 civiles, aunque también se dieron bajas rusas en el ataque. Los rusos se valieron del ataque aéreo y del empleo de la artillería masiva para poder conseguir sus victorias frente al ejército local, los rusos protagonizaron masacres, crímenes de guerra y torturas a aldeas enteras para cumplir con sus objetivos. Se dieron matanzas de pueblos enteros como es el caso de Samashki. Los chechenos se hicieron con las tácticas guerrilleras para hacer frente a los rusos, utilizando bombas-trampa, emboscadas o ataques sorpresas, también capturaban rehenes que llamaban la atención de la prensa internacional para mostrar al mundo lo que sucedía allí. Se produjo un rechazo del conflicto de los países vecinos, dando cobijo a los que no quería participar o huían del conflicto.

En 1996 las tensiones eran insostenibles, la destrucción de un pueblo fronterizo llamado Pervomáyskoye en la República de Daguestán como reacción a la toma de rehenes ruso fue un punto de inflexión sobre las graves consecuencias que estaba teniendo la guerra.

Los chechenos proclaman una nueva “guerra santa” contra los rusos y eso atrajo a población extranjera para defender los intereses chechenos, los rusos por su parte no se retirarían del conflicto por miedo a que los demás territorios tomen el ejemplo de Chechenia.

Los países vecinos de Ingusetia y Osetia del Norte veían como llegaban refugiados chechenos a sus países, algunos eran perseguidos por los rusos y asesinados en tierras no chechenas. Los presidentes vecinos protestaban en contra de estas persecuciones y pedían que se repararan todos los daños efectuados a sus países.

Final de la guerra y consecuencias posteriores del conflicto:

El ejército ruso que estaba mal formado militarmente no pudo controlar todos los levantamientos que se dieron en Chechenia, situando la batalla de Grozni como un momento esencial del conflicto, aunque los levantamientos se dieron también en los campos de alrededor. Para Rusia el conflicto le afecto demasiado, perdiendo apoyo de los demás países, dando una imagen negativa al mundo y dejando una sensación de descontrol en su país, teniendo de fondo las elecciones generales que se daban en el año 1996. El líder checheno Dudáyev falleció en abril de 1996 pero aún así el conflicto persistía.

El asesor de seguridad nacional de Yeltsin, Aleksandr Lébed firmó el cese del fuego con los rebeldes chechenos que ante la muerte de su líder y las inumerables bajas se encontraban totalmente desmoralizados, se tuvieron que someter al régimen ruso tras dos años de guerra. Se firmó en 1997 un Tratado de paz, que dejo una sensación de “revanchismo” en la sociedad chechena.

Las bajas en los chechenos fueron de más de 73.000 y en los rusos cerca de 5.500. El conflicto no tuvo su fin en el año 1997 las tensiones irían en aumento, esa sensación de revancha alimentaba a la población chechena y en el año 1999 se puso fin al tratado de paz. Se dará posteriormente la Segunda Guerra Chechena.

Bandera                               Flag of Russia.svg

 

Saludos de Mr. Democracia.

De la dictadura de Trujillo a la República Democrática del Dr. Balaguer.

El siglo XX nos deja un sur y centro de América, lleno de dictadores y líderes políticos que con el pretexto de “salvar a su país” realizaron atentados contra la humanidad, verdaderas masacres y asesinatos durante la duración de sus dictaduras. En Chile tenemos a Augusto Pinochet, en Perú nos encontramos con Alberto Fujimori, Hugo Banzer en Bolivia o Batista en Brasil, presidentes que de una ideología marxista o ultraderechista presidieron los distintos países del sur y centro de América dejando periodos de terror en la sociedad, utilizando la política y el ejército como brazos armados en favor de sus intereses absolutistas.

El caso de la República Dominicana no es ninguna excepción, nos encontramos con el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo más conocido durante su gobierno como “El Benefactor” un político militar que dirige la dictadura de República Dominicana desde el año 1930 hasta su asesinato en 1961, más de treinta años de terror en el que la sociedad dominicana vivió un “falso sueño” pues consiguieron una gran recuperación económica con respecto a su competencia con Haití pero pagando un alto precio, pues la dictadura de Trujillo nos deja momentos de auténtico terror. El conocido escritor peruano Mario Vargas Llosa nos trae en el año 2000 su libro titulado “La Fiesta del Chivo” una novela que nos narra los últimos años de la llamada Era de Trujillo a través de la vivencia de distintos personajes a los que el régimen dictatorial les afectó de una y u otra manera.

Rafael Leónidas Trujillo.

Los EE.UU. apoyaron la dictadura ultraderechista de Trujillo con tal de luchar contra los líderes comunistas como Fidel Castro en Cuba, pero la década de 1960 nos deja una rotura de las relaciones con los norteamericanos en parte por los problemas religiosos y por el atentado a Rómulo Betancourt. El asesinato de las tres Hermanas Miralba opositoras al régimen hizo que el apoyo de EE.UU. se convirtiera en una amenaza para el régimen trujillista.

El 30 de Mayo de 1961, concretamente a las 09:45 de la noche en el kilómetro 9 de la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal , el coche en el que viajaba el dictador fue ametrallado en una emboscada protagonizada por Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Manuel Cáceres Michel, Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama, Antonio Imbert, Pedro Livio y Huáscar Tejeda, muchos de ellos pertenecieron al ejército y otros fueron altos mandos del gobierno de Trujillo que vieron la necesidad de su asesinato ante la situación en la que estaba el país, y más por la cantidad de asesinatos que el dictador dominicano hacía día sí y día también. El vehículo recibió más de 60 impactos de los cuales siete acabaron en el cuerpo del dictador acabando con su vida, su chófer sufrió varios balazos pero no perdió la vida.

Recorte de periódico que muestra la foto de los miembros que asesinaron a Trujillo, en busca y captura.

Se cree que la CIA pudo proporcionar las armas que acabaron con la vida del dictador, pero no se sabe con seguridad si esas armas fueron las utilizadas por los protagonistas del atentado. El general Imbert, único superviviente, negó ningún apoyo de la CIA estadounidense en el atentado contra “El Benefactor”. Tras su muerte se realizó un funeral de estado ese mismo año, con una larga procesión que acompañó al cuerpo desde el Palacio Nacional hasta la localidad de San Cristóbal donde allí fue enterrado. Miles de personas acompañaron al féretro y el actual presidente de la república Joaquín Balague realizó el discurso en el que decía que iba a continuar con la causa que Trujillo comenzó y que siempre honrarían su memoria.

Poco tiempo después la familia de Trujillo tuvo que abandonar el país, quedando como último miembro su hijo Ramfis Trujillo que asumió el control de la república tras la muerte de su padre, aunque finalmente también marchó a Francia con el cuerpo del dictador  pues  muchos lo habían sacado de su tumba para pasearlo por las calles de San Cristóbal a modo de reivindicación y burla contra el dictador. Las represarías contra aquellos que organizaron el asesinato del dictador fueron enormes, el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en poco tiempo dio con la mayoría de los miembros y los mataron, muchos fueron torturados antes para poder saber hasta dónde llegaban las ramas conspiratorias del atentado. El Secretario de las Fuerzas Armadas de la dictadura José René Román más conocido como “Pupo” fue arrestado y torturado al saber que formaba parte del complot. Ramfis Trujillo fue el que dio el visto bueno a todas las ejecuciones de aquellos que habían quitado la vida a su padre.

Los miembros de la familia de Trujillo hicieron todo lo posible por mantener el régimen dictatorial que dejo Rafael Leónidas Trujillo e incluso conspiraron con hacer un golpe de Estado al actual presidente Balaguer, pero finalmente por presiones nacionales o por la gran convicción del Doctor Balaguer la familia se marchó del país dejando en manos del presidente de la República el futuro del país. Un Consejo de Estado liderado por Balaguer puso en marcha una apertura política que culminó con la celebración de elecciones en el año 1962, estas elecciones fueron las primeras con características democráticas en las que los partidos políticos volvieron a tener participación en la gobernación del país dominicano. El vencedor de esas elecciones fue Juan Bosch del partido Revolucionario Dominicano con un 59,5% de los votos escrutados.

Joaquín Balaguer, miembro de la República durante de la Dictadura de Trujillo. 

Fue en 1966 cuando asciende al poder Joaquín Balaguer uno de los “presidentes títeres” de la dictadura de Trujillo. Se mantuvo en el poder durante doce años y se valió de fraudes electorales además de la represión a todos sus opositores para poder legitimar su elección “democráticamente”. Balaguer trajo durante esos doce años una dictadura disfrazada de democracia haciéndose valer de “artimañas” para ganar las elecciones continuamente. Su gobierno dejo buenas sensaciones y proyectos que modernizaron el país, aunque también hubo tensiones todas derivadas de la ocupación continua de poder del Doctor Balaguer que dejo periodos de conflicto. En 1972 un grupo armado denominado “Los Palmeros” protagonizaron una resistencia a las intenciones dictatoriales de Balaguer muy similares a las de Trujillo por eso intentaron su derrocamiento, finalmente no fue así.

En 1978 se volvieron a dar elecciones que dejaron como ganador  a Antonio Guzmán Fernández líder del Partido Revolucionario Dominicano. Su mandato se caracterizó por ser uno de los más liberales de las últimas décadas, su gobierno se dio hasta 1982 cuando se suicidó, sucediéndole el vicepresidente de turno Jacobo Majluta, en las elecciones siguientes ganó Salvador Jorge Blanco nuevo líder del mismo partido. En el año 1986 Joaquín Balaguer volvió al gobierno con 80 años de edad, venció en las elecciones de 1990 y 1994 todas estas elecciones con un claro trasfondo de fraude electoral. Estas denuncias de fraude hicieron que se diera una reforma electoral y un acortamiento de los mandatos presidenciales. En las elecciones de 1996 resulto electo Leonel Fernández miembro del Partido de la Liberación Dominicana, este gobierno trajo una modernización del país dominicano dejando atrás un periodo de dictaduras, amaños electorales y supremacía de los altos mandos militares.

Presidente de la República Dominicana en 1996, el Doctor Leonel Fernández. 

 

Un saludo de MR. Democracia.