El Manifiesto de Sandhurst.

El Manifiesto de Sandhurst es un documento de carácter político firmado el 1 de diciembre de 1874 por el entonces príncipe Alfonso de Borbón (futuro rey Alfonso XII de España). En el documento mostraba su disposición para convertirse en rey de España, siendo partidario de una monarquía parlamentaria.

Alfonso XII, era hijo de la reina Isabel II de España, y  había cumplido 17 años el 28 de noviembre de 1874. Se encontraba exiliado tras la revolución de 1868, que destronó a su madre, dándose al final del periodo conocido Sexenio Democrático.

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Alfonso XII, apodado “el pacificador”.

Había estudiado en varios países y terminó su formación en la Academia Militar británica de Sandhurst, de la cual recibe el nombre este manifiesto.

En España, tras la revolución de 1868, se habían sucedido distintos regímenes En 1874 había caído la Primera República, tras el golpe del general Pavía y el poder se encontraba en manos del general Serrano. Esto dio lugar a la entrada en escena de Antonio Cánovas del Castillo, quien  creó el Partido Alfonsino, y a partir de 1873 comenzó a trabajar para la vuelta de los Borbones a España, siendo este el auténtico artífice de la Restauración borbónica.

El documento fue firmado por el príncipe el 1 de diciembre de 1874, tradicionalmente se le ha atribuido a Cánovas, mientras realizaba sus estudios en la academia militar ya mencionada.

El manifiesto se redactó formalmente con el pretexto de contestar a las felicitaciones recibidas al cumplir diecisiete años, que significaba la mayoría de edad.

En el documento se daba a conocer el nuevo sistema político que se quería implantar, una monarquía constitucional, de tipo conservador y católico, que defendía el orden social, pero que garantizaba el funcionamiento del sistema político liberal.

«…ni dejaré de ser buen español ni, como todos mis antepasados, buen católico, ni, como hombre del siglo, verdaderamente liberal.»

Alfonso de Borbón.

El manifiesto se publicó por la prensa española el 27 de diciembre, dos días después, el 29 de diciembre, el general Martínez Campos realizó un levantamiento militar en Sagunto, proclamando Rey de España a Alfonso XII, El levantamiento no encontró gran oposición en el país. Cánovas del Castillo rápidamente asumió el ministerio-regencia a la espera del rey, lo que supuso el nacimiento de la Restauración borbónica.

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Viñeta de la revista satírica  “El Loro”, donde se muestra a los lideres de los dos grandes partidos de la restauración. 

Un fragmento del  Manifiesto de Sandhurst firmado por  Don Alfonso de Borbón.

“He recibido de España un gran número de felicitaciones con motivo de mi cumpleaños. Cuantos me han escrito muestran igual convicción de que sólo el restablecimiento de la Monarquía Constitucional puede poner término a la incertidumbre que experimenta España. Dícenme que antes de mucho estarán conmigo todos los de buena fe sean cuales fueren sus antecedentes políticos, comprendiendo que no pueden tener exclusiones ni de un monarca nuevo y desapasionado, ni de un régimen que represente la unión y la paz…Por virtud de la espontánea y solemne abdicación de mi augusta madre, tan generosa como infortunada, soy único representante yo del derecho monárquico en España… Por todo esto, sin duda, lo único que inspira ya confianza en España es una Monarquía hereditaria y representativa. En el entretanto, no sólo está hoy por tierra todo lo que en 1868 existía… Si de hecho se halla abolida la Constitución de 1845, hallase de hecho abolida la que en 1869 se formó sobre la base inexistente de la Monarquía…No hay que esperar que decida yo nada de plano y arbitrariamente… Llegado el caso, fácil será que se entiendan un príncipe leal y un pueblo libre… Sea la que quiera mi propia suerte, ni dejaré de ser buen español, ni, como todos mis antepasados, buen católico, ni, como hombre del siglo, verdaderamente liberal.”

 Alfonso de Borbón, Sandhurst, 1 de diciembre de 1874.

Don Tiranía.

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Las colosales cabezas Olmecas.

Las cabezas Olmecas son una de las curiosidades y de los más  grandes misterios que envuelven la historia del continente americano. Sin lugar a dudas, estas esculturas son las piezas más destacadas y características del patrimonio material, que en la actualidad se conserva sobre una de las culturas, que dentro de la historia occidental se sitúa en el ámbito cronológico conocido como Pre-Clásico (5.000-200 a.C), dentro de las llamadas culturas pre-Colombinas.

La cultura Olmeca no ha sido identificada con una sociedad o civilización concreta, fue bautizada así por los primeros arqueólogos que las estudiaron en el siglo XIX, identificándolas en primer lugar como unos antepasados de los aztecas, para más tarde, entenderlas como una cultura distinta a estos.

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Zona geográfica determinada para la cultura Olmeca según sus restos materiales. 

“Los Olmecas dominaron centro américa en los tiempos de Tutankamón y Ramses II en Egipto.”

Su estatus de cultura, se ha concedido debido a que está situado en un territorio concreto, extraídas de la Sierra de los Tuxtlas, se desplazaron decenas de kilómetros, pero se sitúan en torno a los actuales estados de Tabasco y Veracruz. Se conserva además otros elementos antropomorfos relacionados con esta cultura.

La cronología de los hallazgos se da en varias fases:

  1. Tres Zapotes. Descubrimiento atribuido a José María Melgar.
  2. Descubrimientos por Frans Blom y Oliver Lafarge.
  3. Descubrimiento por Matthew W. Stirling, estimulando la investigación de dicha cultura.
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Cabeza Olmeca en uno de los primeros hallazgos.

A nivel técnico su descripción es sencilla; se trata de monolitos de basalto tallados, que alcanza una media cercana a los 3 metros de altura, y rondan las 25 toneladas, aunque algunas alcanzan casi el doble de peso. Las caras de los individuos destacan por los rasgos faciales, sobre todo de la nariz, ancha y de grandes fosas nasales, y la boca, con grandes labios. Suelen presentar una imagen calmada y serena del rostro, además de un casco/corona, interpretado como elemento de un guerrero/rey o jefe, incluso para algunos es entendido como una deidad.

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Tres arqueólogos, junto a una de las cabezas colosales. 

Las  diversas  marcas posteriores, así como la morfología del cráneo han llevado a los investigadores a plantearse su uso como un trono que sería reutilizado para servir de representación y demarcación de la tumba del jefe o monarca una vez ya fallecido.

Su transporte ha sido aún más discutido que la propia funcionalidad o simbolismo del monolito, recuerda en mucho al interesante debate sobre la construcción de Stonehenge, diversas teorías han hablado de la posibilidad de un trasporte terrestre, necesitando la fuerza de mil hombres y el uso de trineos de madera, ante la falta de ruedas, pero en los últimos años las teorías con más fuerza son aquellas que apuesta por el transporte acuático a  través de un uso combinado de canoas.

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Recreación de un grupo de Olmecas transportando con diversas piraguas una cabeza colosal. 

En la actualidad se conocen unas 17 cabezas colosales (San Lorenzo: 10, La Venta: 4, Tres Zapotes: 1,…), la mayoría conservadas a día de hoy en algunos museos  de México. Son sin lugar a dudas uno de los grandes y más curiosos misterios que la cultura material nos ha dejado de una sociedad antigua.

 

Don Tiranía.

Stefan III cel Mare, príncipe de Moldavia.

Esteban III de Moldavia (1433-1504) fue conocido como “Esteban el Grande” (Stefan cel Mare) o “Esteban el Santo”, fue príncipe de Moldavia entre 1457 hasta su muerte en 1504, fue el miembro más destacado de la Casa Real Musat. Recibió apoyo militar de Vlad III de Valaquia en su lucha frente a los otomanos.

Esteban o Stefan, como se le llamaba en Moldavia, transformó su principado en un estado poderoso que mantuvo su independencia a pesar de las ambiciones de los grandes estados que le rodeaban como eran Hungría, Polonio o el Imperio Otomano que querían someter el territorio moldavo. Durante su reinado se dieron continuas guerras debido a que su territorio se situaba en una zona de conflicto fronterizo, pero eso no pudo evitar el florecimiento culturar y económico de Moldavia bajo su reinado.

Una de las características de su reinado fueron la lucha frente al poderoso Imperio Otomano, Esteban además de ser un gran jefe militar demostró  que también era un gran diplomático sensato y refinado, de las 36 batallas libradas contra los turcos venció en 34, en la batalla de Vaslui venció de manera definitiva las ambiciones de los otomanos en su territorio, tras esta gran victoria el Papa Sixto IV le nombró “campeón de la fe cristiana”.

La religiosidad del príncipe moldavo quedaba evidente en la construcción de innumerables iglesias y monasterios por todo su territorio tras sus victorias frente a los otomanos, también aseguro la autonomía de la comunidad monástica con el pago de la deuda del Monte Athos a los otomanos.

Otro de sus grandes enemigos fue el rey de Hungría, Matías Corvino, que intento invadir el territorio de Moldavia pero Esteban consiguió vencerlos en 1467, posteriormente decidió la invasión de Valaquia que estaba dominada por los otomanos en 1471. Tras la victoria contra los turcos pudo frenar sus ansias expansivas por estos territorios.

En 1484 Esteban III tuvo que hacer frente no sólo a los ataques otomanos sino también a los polacos y húngaros, teniendo que firmar en el año 1486 el tratado con el sultán Beyazid II, asegurando el autogobierno de Moldavia pero a cambio de un tributo anual convirtiéndose así el principado en un vasallo del Imperio Otomano durante más de 300 años.

A pesar de la gran cantidad de enfrentamientos con todos los territorios fronterizos y el sometimiento al Imperio Otomano, el reinado de Esteban III , como ya hemos dicho antes, estuvo marcado por un gran desarrollo de la cultura que estaba ligada a la construcción de monasterios e iglesias que hoy en día son patrimonio de la humanidad. Esteban fue considerado por muchos cristianos como santo y fue canonizado poco después de su muerte por la Iglesia Ortodoxa Rumana. Esteban murió en 1504 en Suceava siendo enterrado en el monasterio de Putna, que fue construido bajo sus órdenes.

El legado que nos deja este personaje es enorme siendo admirado por la comunidad rumana, como ejemplo citar una campaña televisiva rumana denominada “Grandes Rumanos” en el que el pueblo voto a Esteban III como “El más grande rumano” de la historia. Nicolae Iorga , historiador rumano, nos habla del carácter de este personaje diciéndonos que fue una gran referencia para el pueblo rumano teniendo como características la honestidad, la paciencia, la valentía, el equilibrio  y siendo amante de lo bello, sin soberbia alguna. Nos muestra un claro ejemplo del buen gobierno que ejerció siendo una referencia para su pueblo a día de hoy. La figura que nos deja Esteban III forma parte de la literatura popular y de la cultura rumana.

Saludos de Mr. Democracia.

El Gran Memorial del Conde-Duque de Olivares.

Fue un informe confidencial cuya autoría se atribuye al valido de Felipe IV, Don Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar , más conocido como el Conde-Duque de Olivares, en el cual se relataba la situación por la cual atravesaba la monarquía hispánica, y exponía los remedios para superarla.

En él, se proponía unificar todas las leyes e instituciones de los territorios de la monarquía compuesta para que la autoridad del rey,  saliera reforzada, al alcanzar en ellos el mismo poder que tenía en la corona de castilla.

El rey Felipe IV a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

El rey Felipe IV a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

El Conde-Duque de Olivares a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

El Conde-Duque de Olivares a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

 

 

 

 

 

 

 

La conocida afirmación “si vuestra majestad lo alcanzase seria el príncipe más poderoso del mundo” se ha atribuido tradicionalmente al Conde-Duque.

Históricamente, lo único similar al gran memorial, fue la llamado Unión de Armas (1626) dos años después de la supuesta redacción de este documento, la cual constituyo un total fracaso en la política interna del valido, provocando la crisis de 1640; con las revueltas de  Cataluña ( la llamada “guerra dels segadors”), Portugal (alcanzado la independencia en 1668) y Andalucía.

A pesar de los numerosos estudios, y la importancia dada al mismo dentro de la historiografía, debemos analizar dicho documento con cautela, ya que su hallazgo fue muy tardío, siendo conocido a través de un libro de Cánovas, presidente del gobierno durante la restauración, sobre la monarquía de  Felipe IV, además existen diversas versiones del documento, no hay un número claro de copias exactas, y su versión más antigua es de 1700, muy posterior a la fecha que se le atribuye.

Obra de A. Cánovas del Castillo, "Estudios del reinado de Felipe IV", donde se hace referencia por primera vez a dicho documento.

Obra de A. Cánovas del Castillo, “Estudios del reinado de Felipe IV”, donde se hace referencia por primera vez a dicho documento.

Podemos numerar dos claros antecedentes que podrían dar lugar a la autenticidad de dicho memorial. La primera, sería la propia situación político-económica de la monarquía a comienzos del siglo XVII (depresión económica, guerra de los 30 años, guerra de los 80 años,…), por otra parte, asistimos a un tiempo de cambios, donde los gobernantes de las monarquías compuestas comienzan a alcanzar una mayor cohesión y uniformidad, traduciéndose en un mayor poder interno, con la finalidad de movilizar el máximo número de recursos y aumentando los ingresos de las haciendas reales para hacer frente un nuevo modelo de hacer la guerra, mucho más costosa que la tradicional.

En este ámbito, el memorial, suponía una transformación total que teóricamente permitiría solucionar los problemas de la monarquía hispánica.

Según las interpretaciones del hispanista británico John H. Elliott, el memorial,  se ha interpretado equívocamente, ya que desde la historiografía castellana se ha enfocado desde la imposición y dominación castellana, sobre el resto de territorios de la monarquía, por lo que Elliott subraya que no coincide con los conocidos conflictos de Olivares con la nobleza castellana, en defensa de portugueses y catalanes.

Al mismo tiempo, en el memorial, aparece la propuesta de Olivares de que el monarca se mueva por los territorios de la monarquía, principalmente los peninsulares, para salvar la ausencia real, y también, acabar con el monopolio castellano en cargos y puestos de la monarquía, permitiendo la entrada de catalanes y portugueses en los asuntos de Estado.

Don Tiranía.

Los últimos días del emperador Carlos V.

Durante el año 1555 el que fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de los territorios hispánicos decide retirarse al monasterio de San Jerónimo en los Cuacos de Yuste en Extremadura, no sin antes abdicar de todos sus deberes como emperador y como sumo monarca de la herencia hispánica.

Las abdicaciones imperiales tuvieron lugar en Bruselas entre los años 1555 y 1556 dejando en manos de su hermano Fernando, que ya era Archiduque, la dirección del Sacro Imperio, aunque los electores imperiales no aceptaron la renuncia hasta el año 1558. Durante este período tuvieron lugar las abdicaciones en favor de su hijo Felipe dejándole los territorios hispánicos y las Indias, convirtiéndose así en el monarca Felipe II.

-Abdicación en Bruselas (1555-1556) dejando el Sacro Imperio en manos de su hermano Fernando I.

Tras las abdicaciones de todos los territorios de los que era gobernante Carlos decidió poner rumbo a España por diversos motivos, uno de ellos era la enfermedad de la gota que lo tenía muy débil  haciendo que pareciera mucho más mayor de la edad que tenía, en España se encontraba el mejor clima para poder aliviar los males que le provocaba la gota. Su camino de regreso a España lo inició en Flandes por barco hasta Laredo, tardó un mes y tres semanas en llegar a Jarandilla de la Vera en Extremadura lugar donde se hospedó en el Castillo del Conde de Oropesa, allí residió desde el 11 de noviembre de 1556 hasta el 3 de febrero de 1557, estaba a la espera de la finalización de las obras de la casa palacio que había mandado construir al lado del Monasterio de Yuste. En este palacio inició su retiro acompañado de la orden de los Jerónimos con la que se sentía identificado, estos lo ayudaron espiritualmente.

En este retiro espiritual quiso buscar un alejamiento de la política de estado pero no fue así, pues en muchas ocasiones estuvo recibiendo a innumerables personalidades de la política, además de que estuvo compartiendo correspondencia con su hijo Felipe II intentando guiarle y aconsejarle en tareas de gobierno. Su majestad cesárea estuvo continuamente oyendo misas y buscando la paz que otorgaba la convivencia en el monasterio. Esta comunidad jerónima estaba compuesta por 38 miembros que estuvieron al cuidado del que fue el hombre más poderoso de su tiempo y que en ese momento presentaba un aspecto bastante demacrado, enfermo, cansado y completamente desdentado dando una imagen de un anciano de más de setenta años de edad.

Entre las diversas personalidades que acompañaron la presencia del monarca encontramos a Francisco de Borja, tercer general de la Compañía de Jesús. Las personas que se hicieron cargo de Carlos ampliaron el número de personal en el monasterio a cincuenta teniendo que vivir en residencias cercanas al monasterio. Durante la presencia del emperador en Yuste llegaron grandes cantidades de comida de muchos rincones del imperio, además de cerveza, para hacer más llevadera la presencia de semejante residente.

Otra de las personalidades que estuvieron ante la presencia del monarca fue un joven de doce años de edad llamado Jeromín (Jerónimo), que lo visito en varias ocasiones, este joven era un gran amante de la literatura bélica y paso tiempo en presencia de Carlos que lo recibía muy a menudo. Tras la muerte del emperador el joven se le fue revelada su auténtica identidad como hijo bastardo de Carlos, pasando a llamarse Juan de Austria siendo reconocido por Carlos y en el futuro dirigiría las tropas de su hermanastro Felipe II en grandes batallas como fueron las de Lepanto o en las revueltas de las Alpujarras.

-Encuentro entre el emperador y Jeromín, futuro Juan de Austria.

El 21 de septiembre de 1558 falleció Carlos I de España y V de Alemania debido a la picadura de un mosquito que le trasmitió la malaria que en poco tiempo acabo con la vida del que fue uno de los personajes más ilustres de nuestra historia y de la historia moderna europea. Sus restos fueron enterrados en la iglesia del monasterio hasta que en el año 1573 tras la construcción del Monasterio de El Escorial por Felipe II se trasladaron el cuerpo del emperador y el de su hermana la infanta Leonor de Austria, de esta tarea se hizo cargo el quinto conde de Oropesa. El ataúd del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y sumo monarca de la herencia hispánica descansa en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial más conocida como el Panteón de los Reyes, donde en la actualidad reposa junto a él todos los monarcas de la conocida como casa de los Austrias y los reyes de la familia Borbón.

-Panteón de los Reyes en el Monasterio de El Escorial donde descansan los restos del emperador Carlos V.

Saludos de Mr. Democracia.

La Primera Guerra Chechena 1994-1996.

Antecedentes y orígenes del conflicto:

La ubicación geográfica nos sitúa en la zona conocida como el Cáucaso Norte, allí se encuentra una región montañosa donde tenemos la región de Chechenia, el lugar donde se encuentra la región chechena es importante por su cercanía a importantes rutas comerciales que también sirven de redes de comunicación entre Rusia y la zona de Oriente Medio, el control de esta zona ha sido el objetivo de varias potencias durante milenios. La intervención de Rusia en esta zona se da en tiempos de Iván el Terrible cuando el zar conquista los kanatos de Kazán y Astracán en 1556, así se inicia una larga lucha por el control de la zona comercial del Cáucaso con otras potencias como son las de Persia, el Imperio Otomano o el kanato de Crimea.

Hasta el siglo XVIII la todopoderosa Rusia obtuvo el control de la zona, a pesar de esto la zona siempre fue un nido de conflictos con el territorio ruso, teniendo a los chechenos en el ojo del huracán haciendo frente a los rusos.

En 1774 el Imperio Ruso se hace con el control de Osetia y del llamado “paso de Darial” quitándoselo a los otomanos. En 1783 se firma el Tratado de Gueórguievsk con Georgia convirtiéndola en un enclave cristiano rodeado de hostilidades musulmanas con la protección de Rusia. Como protectorado ruso la zona se militarizo fuertemente y se realizaron vías de paso muy protegidas, los chechenos vieron en todas estas construcciones un ataque a sus territorios tradicionales y una seria amenaza a sus tierras.

Durante este tiempo el jeque Mansur, un imán checheno, instigó a los distintos pueblos del Cáucaso a unirse bajo la bandera del Islam para defenderse de invasiones extranjeras. En 1785 los rusos que lo veían como una amenaza lo intentaron capturar pero fracasaron, así se inició un conflicto continuo contra los rusos que duró varios años con una estrategia chechena basada en las guerrillas, hasta que se capturo a Mansur en 1791 con su muerte años después. En 1801 Georgia se anexionó definitivamente a Rusia y así se dieron muchos ataques chechenos a las operaciones rusas en la zona, la intervención total de Rusia en la región chechena se paralizó con la invasión de Napoleón (1812).

Tras la victoria frente a Napoleón de los rusos el zar Alejandro I puso de nuevo su atención en el Norte del Cáucaso, destinó a uno de sus generales Alekséi Yermólov la pacificación de la zona, este general ruso en 1817 inició la conquista del Cáucaso, las distintas tácticas del famoso general fueron efectivas pero generan un gran odio en la población chechena frente a los rusos que llega hasta hoy en día. En 1828 surge un movimiento de resistencia dirigido por el imán Shamil. En 1834 se unió a las naciones del Cáucaso Norte bajo el Islam y declaró la guerra santa a Rusia, 1845 los hombres de Shamil realizaron varios matanzas a rusos obligándoles a retirarse.

En la Guerra de Crimea 1853-1856 los chechenos apoyaron al Imperio Otomano contra Rusia, aunque los conflictos internos debilitaron el poder de Shamil y en 1859 fue capturado. En 1862 la guerra y los conflictos cesaron con la promesa rusa de una autonomía para Chechenia. Pero en 1860 la región de Chechenia se unía administrativamente a Rusia bajo el óblast del Térek.

Después de la Revolución Rusa se estableció en el Cáucaso la República de las Montañas del Cáucaso Septentrional que existirá hasta 1921 cuando aceptaron el régimen soviético creándose la República Autónoma Socialista Soviética de la Montaña que perduró hasta 1924 creándose posteriormente seis repúblicas, Chechenia estaría incluida dentro de la República Socialista Soviética Autónoma de Chechenia-Ingushetia  hasta 1934. Las tensiones entre chechenos y rusos se dieron en los años 20 aunque en 1930 se pacificaron las relaciones con las ejecuciones de los líderes locales.

En el año 1941 la Alemania Nazi invadía Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, no se sabe con seguridad si los chechenos proporcionaron apoyo a los alemanes. En 1943 los alemanes se retiraban de las tierras rusas, muchos chechenos fueron deportados de la zona del Cáucaso. Las deportaciones llegaron a tal extremo que en 1944 se realizó la Operación Chechevista en la que se llevó a cabo la deportación masiva de casi medio millón de chechenos y ingusetios a la zona de Asia central destinados a campos de trabajos forzados. Con la muerte de Stalin y la llegada al poder de Nikita Jruschov, en 1957 los chechenos pudieron volver a los hogares de donde se les había sacado, restableciéndose así la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingushia.

Los intentos independentistas chechenos:

En 1991 la conocida como la Unión Soviética se disuelve y Rusia vuelve a ser un estado independiente. Rusia a partir de este hecho comienza a perder poder interno y externo, eso se refleja en la desintegración de varios territorios por distintos motivos como son los políticos, los religiosos o los ideológicos.

El régimen soviético garantizó más de cien nacionalidades distintas que convivían en distritos o repúblicas autónomas dentro de un estado federal, pero muchas comunidades no tuvieron estos privilegios. Estas comunidades con escasos privilegios por el régimen soviético contaban con una minoría rusa pero que era protegida por las organizaciones gubernamentales. En la década de 1990 las tensiones entre estas comunidades sin privilegios y el gobierno central fueron el inicio de conflictos que llevaron a cabo procesos de autonomía o incluso independencia.

Se firmó el Tratado de la Federación Rusa en 1992 que consistía en tres documentos que regulaban los poderes reservados al Gobierno central ruso, la relación entre éste y las repúblicas autónomas, y los poderes que se cedían a cada uno de los organismos.

Dicho tratado fue rechazado por Chechenia y por Tartaristán, dos regiones que poseían grandes reservas de petróleo algo que las hacían importantes para Rusia y muy deseadas para los países vecinos, también son dos regiones que cuentan en su mayoría con una población musulmana. En 1994 se firmó un tratado con esta zona facilitando su autonomía  y garantizándola, pero Borís Yeltsin que dirigía las negociaciones evitó las negociaciones con los chechenos deteriorando las relaciones hasta la llegada de un conflicto general en 1994. En 1996 Chechenia seguía siendo un foco de conflicto en los intereses de la gran Rusia.

El odio checheno a los rusos se produce desde tiempo atrás pero con la disolución de la Unión Siviética ese sentimiento se acrecentó. En septiembre de 1991, el Gobierno de la República Autónoma de Chechenia e Ingusetia renuncio al poder ya que fueron presionados por el partido independentista Congreso del Pueblo Checheno dirigido por la figura de Dzhojar Dudáyev. Durante este período los miembros de este partido independentista se hicieron con casi todo el territorio haciéndose también con todos los organismos gubernamentales asesinando a aquellos que dirigían el gobierno. Al mes de estos sucesos Dudáyev obtuvo el apoyo popular para hacerse con el liderazgo del país como presidente, se proclamó la independencia de Chechenia  y como consecuencia de esto Rusia envió tropas para frenar el proceso independentista, pero fueron rechazados. La República Autónoma de Chechenia e Ingusetia se disolvió en el año 1992, Ingusetia se integró a la Federación Rusa.

En Agosto de 1994 aquellos que se oponían al régimen de Dudáyev realizaron diversos ataques armados para derrocar al gobierno independentista, Moscú dio apoyo a estos rebeldes armándolos  y los aviones rusos empezaron a bombardear la ciudad de Grozni, en diciembre de ese mismo año las bombas caían en la capital chechena. Tras el bombardeo el presidente Dudáyev pacto un alto al fuego con el ministro de defensa ruso, pero los rusos rompieron el tratado poco después interviniendo militarmente en Chechenia.

 

Participantes en el conflicto y fuerzas de combate empleadas:

Entre diciembre de 1994 y agosto de 1996 se produce la Primera Guerra Chechena, que se inicia cuando el ejército ruso decide intervenir en el país checheno para recuperar su control. La zona donde se produce la guerra es en Chechenia, partes de Ingusetia, el krai de Stávropol y Daguestán. Los participantes en el conflicto son en un bando Rusia y la CPC chechena, en el otro bando la República de Chechena e Ichkeria.

Entre los comandantes más destacados encontramos en el bando ruso a Borís Yeltsin y en el bando checheno al líder Dzhojar Dudáyev.

La idea de Yeltsin eran las de unas intervenciones rápidas basadas en el enorme poder de su ejército que terminaría con una capitulación de los chechenos en favor de Rusia, no fue así. Los motivos por los cuales el conflicto se “estanco” más de lo esperado fue que los militares rusos utilizaron estrategias americanas a las que no estaban acostumbrados, otro de los motivos fue la geografía tan montañosa en la que se encuentra le país checheno y la formación de soldados locales en vez de emplear soldados profesionales que hubieran sido mucho más efectivos. Las unidades chechenas conocían la zona por lo tanto tenían una enorme ventaja militar, estos grupos guerrilleros infligieron derrotas humillantes al gran ejército ruso desmoralizándolo, como respuesta Rusia inició masivos ataques aéreos con el empleo de su poderosa artillería que realizó innumerables bajas en los chechenos.

En el ataque ruso de la ciudad de Grozni (1995) perdieron la vida más de 25.000 civiles, aunque también se dieron bajas rusas en el ataque. Los rusos se valieron del ataque aéreo y del empleo de la artillería masiva para poder conseguir sus victorias frente al ejército local, los rusos protagonizaron masacres, crímenes de guerra y torturas a aldeas enteras para cumplir con sus objetivos. Se dieron matanzas de pueblos enteros como es el caso de Samashki. Los chechenos se hicieron con las tácticas guerrilleras para hacer frente a los rusos, utilizando bombas-trampa, emboscadas o ataques sorpresas, también capturaban rehenes que llamaban la atención de la prensa internacional para mostrar al mundo lo que sucedía allí. Se produjo un rechazo del conflicto de los países vecinos, dando cobijo a los que no quería participar o huían del conflicto.

En 1996 las tensiones eran insostenibles, la destrucción de un pueblo fronterizo llamado Pervomáyskoye en la República de Daguestán como reacción a la toma de rehenes ruso fue un punto de inflexión sobre las graves consecuencias que estaba teniendo la guerra.

Los chechenos proclaman una nueva “guerra santa” contra los rusos y eso atrajo a población extranjera para defender los intereses chechenos, los rusos por su parte no se retirarían del conflicto por miedo a que los demás territorios tomen el ejemplo de Chechenia.

Los países vecinos de Ingusetia y Osetia del Norte veían como llegaban refugiados chechenos a sus países, algunos eran perseguidos por los rusos y asesinados en tierras no chechenas. Los presidentes vecinos protestaban en contra de estas persecuciones y pedían que se repararan todos los daños efectuados a sus países.

Final de la guerra y consecuencias posteriores del conflicto:

El ejército ruso que estaba mal formado militarmente no pudo controlar todos los levantamientos que se dieron en Chechenia, situando la batalla de Grozni como un momento esencial del conflicto, aunque los levantamientos se dieron también en los campos de alrededor. Para Rusia el conflicto le afecto demasiado, perdiendo apoyo de los demás países, dando una imagen negativa al mundo y dejando una sensación de descontrol en su país, teniendo de fondo las elecciones generales que se daban en el año 1996. El líder checheno Dudáyev falleció en abril de 1996 pero aún así el conflicto persistía.

El asesor de seguridad nacional de Yeltsin, Aleksandr Lébed firmó el cese del fuego con los rebeldes chechenos que ante la muerte de su líder y las inumerables bajas se encontraban totalmente desmoralizados, se tuvieron que someter al régimen ruso tras dos años de guerra. Se firmó en 1997 un Tratado de paz, que dejo una sensación de “revanchismo” en la sociedad chechena.

Las bajas en los chechenos fueron de más de 73.000 y en los rusos cerca de 5.500. El conflicto no tuvo su fin en el año 1997 las tensiones irían en aumento, esa sensación de revancha alimentaba a la población chechena y en el año 1999 se puso fin al tratado de paz. Se dará posteriormente la Segunda Guerra Chechena.

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Saludos de Mr. Democracia.

De la dictadura de Trujillo a la República Democrática del Dr. Balaguer.

El siglo XX nos deja un sur y centro de América, lleno de dictadores y líderes políticos que con el pretexto de “salvar a su país” realizaron atentados contra la humanidad, verdaderas masacres y asesinatos durante la duración de sus dictaduras. En Chile tenemos a Augusto Pinochet, en Perú nos encontramos con Alberto Fujimori, Hugo Banzer en Bolivia o Batista en Brasil, presidentes que de una ideología marxista o ultraderechista presidieron los distintos países del sur y centro de América dejando periodos de terror en la sociedad, utilizando la política y el ejército como brazos armados en favor de sus intereses absolutistas.

El caso de la República Dominicana no es ninguna excepción, nos encontramos con el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo más conocido durante su gobierno como “El Benefactor” un político militar que dirige la dictadura de República Dominicana desde el año 1930 hasta su asesinato en 1961, más de treinta años de terror en el que la sociedad dominicana vivió un “falso sueño” pues consiguieron una gran recuperación económica con respecto a su competencia con Haití pero pagando un alto precio, pues la dictadura de Trujillo nos deja momentos de auténtico terror. El conocido escritor peruano Mario Vargas Llosa nos trae en el año 2000 su libro titulado “La Fiesta del Chivo” una novela que nos narra los últimos años de la llamada Era de Trujillo a través de la vivencia de distintos personajes a los que el régimen dictatorial les afectó de una y u otra manera.

Rafael Leónidas Trujillo.

Los EE.UU. apoyaron la dictadura ultraderechista de Trujillo con tal de luchar contra los líderes comunistas como Fidel Castro en Cuba, pero la década de 1960 nos deja una rotura de las relaciones con los norteamericanos en parte por los problemas religiosos y por el atentado a Rómulo Betancourt. El asesinato de las tres Hermanas Miralba opositoras al régimen hizo que el apoyo de EE.UU. se convirtiera en una amenaza para el régimen trujillista.

El 30 de Mayo de 1961, concretamente a las 09:45 de la noche en el kilómetro 9 de la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal , el coche en el que viajaba el dictador fue ametrallado en una emboscada protagonizada por Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Manuel Cáceres Michel, Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama, Antonio Imbert, Pedro Livio y Huáscar Tejeda, muchos de ellos pertenecieron al ejército y otros fueron altos mandos del gobierno de Trujillo que vieron la necesidad de su asesinato ante la situación en la que estaba el país, y más por la cantidad de asesinatos que el dictador dominicano hacía día sí y día también. El vehículo recibió más de 60 impactos de los cuales siete acabaron en el cuerpo del dictador acabando con su vida, su chófer sufrió varios balazos pero no perdió la vida.

Recorte de periódico que muestra la foto de los miembros que asesinaron a Trujillo, en busca y captura.

Se cree que la CIA pudo proporcionar las armas que acabaron con la vida del dictador, pero no se sabe con seguridad si esas armas fueron las utilizadas por los protagonistas del atentado. El general Imbert, único superviviente, negó ningún apoyo de la CIA estadounidense en el atentado contra “El Benefactor”. Tras su muerte se realizó un funeral de estado ese mismo año, con una larga procesión que acompañó al cuerpo desde el Palacio Nacional hasta la localidad de San Cristóbal donde allí fue enterrado. Miles de personas acompañaron al féretro y el actual presidente de la república Joaquín Balague realizó el discurso en el que decía que iba a continuar con la causa que Trujillo comenzó y que siempre honrarían su memoria.

Poco tiempo después la familia de Trujillo tuvo que abandonar el país, quedando como último miembro su hijo Ramfis Trujillo que asumió el control de la república tras la muerte de su padre, aunque finalmente también marchó a Francia con el cuerpo del dictador  pues  muchos lo habían sacado de su tumba para pasearlo por las calles de San Cristóbal a modo de reivindicación y burla contra el dictador. Las represarías contra aquellos que organizaron el asesinato del dictador fueron enormes, el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en poco tiempo dio con la mayoría de los miembros y los mataron, muchos fueron torturados antes para poder saber hasta dónde llegaban las ramas conspiratorias del atentado. El Secretario de las Fuerzas Armadas de la dictadura José René Román más conocido como “Pupo” fue arrestado y torturado al saber que formaba parte del complot. Ramfis Trujillo fue el que dio el visto bueno a todas las ejecuciones de aquellos que habían quitado la vida a su padre.

Los miembros de la familia de Trujillo hicieron todo lo posible por mantener el régimen dictatorial que dejo Rafael Leónidas Trujillo e incluso conspiraron con hacer un golpe de Estado al actual presidente Balaguer, pero finalmente por presiones nacionales o por la gran convicción del Doctor Balaguer la familia se marchó del país dejando en manos del presidente de la República el futuro del país. Un Consejo de Estado liderado por Balaguer puso en marcha una apertura política que culminó con la celebración de elecciones en el año 1962, estas elecciones fueron las primeras con características democráticas en las que los partidos políticos volvieron a tener participación en la gobernación del país dominicano. El vencedor de esas elecciones fue Juan Bosch del partido Revolucionario Dominicano con un 59,5% de los votos escrutados.

Joaquín Balaguer, miembro de la República durante de la Dictadura de Trujillo. 

Fue en 1966 cuando asciende al poder Joaquín Balaguer uno de los “presidentes títeres” de la dictadura de Trujillo. Se mantuvo en el poder durante doce años y se valió de fraudes electorales además de la represión a todos sus opositores para poder legitimar su elección “democráticamente”. Balaguer trajo durante esos doce años una dictadura disfrazada de democracia haciéndose valer de “artimañas” para ganar las elecciones continuamente. Su gobierno dejo buenas sensaciones y proyectos que modernizaron el país, aunque también hubo tensiones todas derivadas de la ocupación continua de poder del Doctor Balaguer que dejo periodos de conflicto. En 1972 un grupo armado denominado “Los Palmeros” protagonizaron una resistencia a las intenciones dictatoriales de Balaguer muy similares a las de Trujillo por eso intentaron su derrocamiento, finalmente no fue así.

En 1978 se volvieron a dar elecciones que dejaron como ganador  a Antonio Guzmán Fernández líder del Partido Revolucionario Dominicano. Su mandato se caracterizó por ser uno de los más liberales de las últimas décadas, su gobierno se dio hasta 1982 cuando se suicidó, sucediéndole el vicepresidente de turno Jacobo Majluta, en las elecciones siguientes ganó Salvador Jorge Blanco nuevo líder del mismo partido. En el año 1986 Joaquín Balaguer volvió al gobierno con 80 años de edad, venció en las elecciones de 1990 y 1994 todas estas elecciones con un claro trasfondo de fraude electoral. Estas denuncias de fraude hicieron que se diera una reforma electoral y un acortamiento de los mandatos presidenciales. En las elecciones de 1996 resulto electo Leonel Fernández miembro del Partido de la Liberación Dominicana, este gobierno trajo una modernización del país dominicano dejando atrás un periodo de dictaduras, amaños electorales y supremacía de los altos mandos militares.

Presidente de la República Dominicana en 1996, el Doctor Leonel Fernández. 

 

Un saludo de MR. Democracia.