Las colosales cabezas Olmecas.

Las cabezas Olmecas son una de las curiosidades y de los más  grandes misterios que envuelven la historia del continente americano. Sin lugar a dudas, estas esculturas son las piezas más destacadas y características del patrimonio material, que en la actualidad se conserva sobre una de las culturas, que dentro de la historia occidental se sitúa en el ámbito cronológico conocido como Pre-Clásico (5.000-200 a.C), dentro de las llamadas culturas pre-Colombinas.

La cultura Olmeca no ha sido identificada con una sociedad o civilización concreta, fue bautizada así por los primeros arqueólogos que las estudiaron en el siglo XIX, identificándolas en primer lugar como unos antepasados de los aztecas, para más tarde, entenderlas como una cultura distinta a estos.

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Zona geográfica determinada para la cultura Olmeca según sus restos materiales. 

“Los Olmecas dominaron centro américa en los tiempos de Tutankamón y Ramses II en Egipto.”

Su estatus de cultura, se ha concedido debido a que está situado en un territorio concreto, extraídas de la Sierra de los Tuxtlas, se desplazaron decenas de kilómetros, pero se sitúan en torno a los actuales estados de Tabasco y Veracruz. Se conserva además otros elementos antropomorfos relacionados con esta cultura.

La cronología de los hallazgos se da en varias fases:

  1. Tres Zapotes. Descubrimiento atribuido a José María Melgar.
  2. Descubrimientos por Frans Blom y Oliver Lafarge.
  3. Descubrimiento por Matthew W. Stirling, estimulando la investigación de dicha cultura.
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Cabeza Olmeca en uno de los primeros hallazgos.

A nivel técnico su descripción es sencilla; se trata de monolitos de basalto tallados, que alcanza una media cercana a los 3 metros de altura, y rondan las 25 toneladas, aunque algunas alcanzan casi el doble de peso. Las caras de los individuos destacan por los rasgos faciales, sobre todo de la nariz, ancha y de grandes fosas nasales, y la boca, con grandes labios. Suelen presentar una imagen calmada y serena del rostro, además de un casco/corona, interpretado como elemento de un guerrero/rey o jefe, incluso para algunos es entendido como una deidad.

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Tres arqueólogos, junto a una de las cabezas colosales. 

Las  diversas  marcas posteriores, así como la morfología del cráneo han llevado a los investigadores a plantearse su uso como un trono que sería reutilizado para servir de representación y demarcación de la tumba del jefe o monarca una vez ya fallecido.

Su transporte ha sido aún más discutido que la propia funcionalidad o simbolismo del monolito, recuerda en mucho al interesante debate sobre la construcción de Stonehenge, diversas teorías han hablado de la posibilidad de un trasporte terrestre, necesitando la fuerza de mil hombres y el uso de trineos de madera, ante la falta de ruedas, pero en los últimos años las teorías con más fuerza son aquellas que apuesta por el transporte acuático a  través de un uso combinado de canoas.

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Recreación de un grupo de Olmecas transportando con diversas piraguas una cabeza colosal. 

En la actualidad se conocen unas 17 cabezas colosales (San Lorenzo: 10, La Venta: 4, Tres Zapotes: 1,…), la mayoría conservadas a día de hoy en algunos museos  de México. Son sin lugar a dudas uno de los grandes y más curiosos misterios que la cultura material nos ha dejado de una sociedad antigua.

 

Don Tiranía.

Stefan III cel Mare, príncipe de Moldavia.

Esteban III de Moldavia (1433-1504) fue conocido como “Esteban el Grande” (Stefan cel Mare) o “Esteban el Santo”, fue príncipe de Moldavia entre 1457 hasta su muerte en 1504, fue el miembro más destacado de la Casa Real Musat. Recibió apoyo militar de Vlad III de Valaquia en su lucha frente a los otomanos.

Esteban o Stefan, como se le llamaba en Moldavia, transformó su principado en un estado poderoso que mantuvo su independencia a pesar de las ambiciones de los grandes estados que le rodeaban como eran Hungría, Polonio o el Imperio Otomano que querían someter el territorio moldavo. Durante su reinado se dieron continuas guerras debido a que su territorio se situaba en una zona de conflicto fronterizo, pero eso no pudo evitar el florecimiento culturar y económico de Moldavia bajo su reinado.

Una de las características de su reinado fueron la lucha frente al poderoso Imperio Otomano, Esteban además de ser un gran jefe militar demostró  que también era un gran diplomático sensato y refinado, de las 36 batallas libradas contra los turcos venció en 34, en la batalla de Vaslui venció de manera definitiva las ambiciones de los otomanos en su territorio, tras esta gran victoria el Papa Sixto IV le nombró “campeón de la fe cristiana”.

La religiosidad del príncipe moldavo quedaba evidente en la construcción de innumerables iglesias y monasterios por todo su territorio tras sus victorias frente a los otomanos, también aseguro la autonomía de la comunidad monástica con el pago de la deuda del Monte Athos a los otomanos.

Otro de sus grandes enemigos fue el rey de Hungría, Matías Corvino, que intento invadir el territorio de Moldavia pero Esteban consiguió vencerlos en 1467, posteriormente decidió la invasión de Valaquia que estaba dominada por los otomanos en 1471. Tras la victoria contra los turcos pudo frenar sus ansias expansivas por estos territorios.

En 1484 Esteban III tuvo que hacer frente no sólo a los ataques otomanos sino también a los polacos y húngaros, teniendo que firmar en el año 1486 el tratado con el sultán Beyazid II, asegurando el autogobierno de Moldavia pero a cambio de un tributo anual convirtiéndose así el principado en un vasallo del Imperio Otomano durante más de 300 años.

A pesar de la gran cantidad de enfrentamientos con todos los territorios fronterizos y el sometimiento al Imperio Otomano, el reinado de Esteban III , como ya hemos dicho antes, estuvo marcado por un gran desarrollo de la cultura que estaba ligada a la construcción de monasterios e iglesias que hoy en día son patrimonio de la humanidad. Esteban fue considerado por muchos cristianos como santo y fue canonizado poco después de su muerte por la Iglesia Ortodoxa Rumana. Esteban murió en 1504 en Suceava siendo enterrado en el monasterio de Putna, que fue construido bajo sus órdenes.

El legado que nos deja este personaje es enorme siendo admirado por la comunidad rumana, como ejemplo citar una campaña televisiva rumana denominada “Grandes Rumanos” en el que el pueblo voto a Esteban III como “El más grande rumano” de la historia. Nicolae Iorga , historiador rumano, nos habla del carácter de este personaje diciéndonos que fue una gran referencia para el pueblo rumano teniendo como características la honestidad, la paciencia, la valentía, el equilibrio  y siendo amante de lo bello, sin soberbia alguna. Nos muestra un claro ejemplo del buen gobierno que ejerció siendo una referencia para su pueblo a día de hoy. La figura que nos deja Esteban III forma parte de la literatura popular y de la cultura rumana.

Saludos de Mr. Democracia.

El Gran Memorial del Conde-Duque de Olivares.

Fue un informe confidencial cuya autoría se atribuye al valido de Felipe IV, Don Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar , más conocido como el Conde-Duque de Olivares, en el cual se relataba la situación por la cual atravesaba la monarquía hispánica, y exponía los remedios para superarla.

En él, se proponía unificar todas las leyes e instituciones de los territorios de la monarquía compuesta para que la autoridad del rey,  saliera reforzada, al alcanzar en ellos el mismo poder que tenía en la corona de castilla.

El rey Felipe IV a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

El rey Felipe IV a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

El Conde-Duque de Olivares a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

El Conde-Duque de Olivares a caballo, pintado por Velázquez (Museo del Prado).

 

 

 

 

 

 

 

La conocida afirmación “si vuestra majestad lo alcanzase seria el príncipe más poderoso del mundo” se ha atribuido tradicionalmente al Conde-Duque.

Históricamente, lo único similar al gran memorial, fue la llamado Unión de Armas (1626) dos años después de la supuesta redacción de este documento, la cual constituyo un total fracaso en la política interna del valido, provocando la crisis de 1640; con las revueltas de  Cataluña ( la llamada “guerra dels segadors”), Portugal (alcanzado la independencia en 1668) y Andalucía.

A pesar de los numerosos estudios, y la importancia dada al mismo dentro de la historiografía, debemos analizar dicho documento con cautela, ya que su hallazgo fue muy tardío, siendo conocido a través de un libro de Cánovas, presidente del gobierno durante la restauración, sobre la monarquía de  Felipe IV, además existen diversas versiones del documento, no hay un número claro de copias exactas, y su versión más antigua es de 1700, muy posterior a la fecha que se le atribuye.

Obra de A. Cánovas del Castillo, "Estudios del reinado de Felipe IV", donde se hace referencia por primera vez a dicho documento.

Obra de A. Cánovas del Castillo, “Estudios del reinado de Felipe IV”, donde se hace referencia por primera vez a dicho documento.

Podemos numerar dos claros antecedentes que podrían dar lugar a la autenticidad de dicho memorial. La primera, sería la propia situación político-económica de la monarquía a comienzos del siglo XVII (depresión económica, guerra de los 30 años, guerra de los 80 años,…), por otra parte, asistimos a un tiempo de cambios, donde los gobernantes de las monarquías compuestas comienzan a alcanzar una mayor cohesión y uniformidad, traduciéndose en un mayor poder interno, con la finalidad de movilizar el máximo número de recursos y aumentando los ingresos de las haciendas reales para hacer frente un nuevo modelo de hacer la guerra, mucho más costosa que la tradicional.

En este ámbito, el memorial, suponía una transformación total que teóricamente permitiría solucionar los problemas de la monarquía hispánica.

Según las interpretaciones del hispanista británico John H. Elliott, el memorial,  se ha interpretado equívocamente, ya que desde la historiografía castellana se ha enfocado desde la imposición y dominación castellana, sobre el resto de territorios de la monarquía, por lo que Elliott subraya que no coincide con los conocidos conflictos de Olivares con la nobleza castellana, en defensa de portugueses y catalanes.

Al mismo tiempo, en el memorial, aparece la propuesta de Olivares de que el monarca se mueva por los territorios de la monarquía, principalmente los peninsulares, para salvar la ausencia real, y también, acabar con el monopolio castellano en cargos y puestos de la monarquía, permitiendo la entrada de catalanes y portugueses en los asuntos de Estado.

Don Tiranía.

Los últimos días del emperador Carlos V.

Durante el año 1555 el que fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de los territorios hispánicos decide retirarse al monasterio de San Jerónimo en los Cuacos de Yuste en Extremadura, no sin antes abdicar de todos sus deberes como emperador y como sumo monarca de la herencia hispánica.

Las abdicaciones imperiales tuvieron lugar en Bruselas entre los años 1555 y 1556 dejando en manos de su hermano Fernando, que ya era Archiduque, la dirección del Sacro Imperio, aunque los electores imperiales no aceptaron la renuncia hasta el año 1558. Durante este período tuvieron lugar las abdicaciones en favor de su hijo Felipe dejándole los territorios hispánicos y las Indias, convirtiéndose así en el monarca Felipe II.

-Abdicación en Bruselas (1555-1556) dejando el Sacro Imperio en manos de su hermano Fernando I.

Tras las abdicaciones de todos los territorios de los que era gobernante Carlos decidió poner rumbo a España por diversos motivos, uno de ellos era la enfermedad de la gota que lo tenía muy débil  haciendo que pareciera mucho más mayor de la edad que tenía, en España se encontraba el mejor clima para poder aliviar los males que le provocaba la gota. Su camino de regreso a España lo inició en Flandes por barco hasta Laredo, tardó un mes y tres semanas en llegar a Jarandilla de la Vera en Extremadura lugar donde se hospedó en el Castillo del Conde de Oropesa, allí residió desde el 11 de noviembre de 1556 hasta el 3 de febrero de 1557, estaba a la espera de la finalización de las obras de la casa palacio que había mandado construir al lado del Monasterio de Yuste. En este palacio inició su retiro acompañado de la orden de los Jerónimos con la que se sentía identificado, estos lo ayudaron espiritualmente.

En este retiro espiritual quiso buscar un alejamiento de la política de estado pero no fue así, pues en muchas ocasiones estuvo recibiendo a innumerables personalidades de la política, además de que estuvo compartiendo correspondencia con su hijo Felipe II intentando guiarle y aconsejarle en tareas de gobierno. Su majestad cesárea estuvo continuamente oyendo misas y buscando la paz que otorgaba la convivencia en el monasterio. Esta comunidad jerónima estaba compuesta por 38 miembros que estuvieron al cuidado del que fue el hombre más poderoso de su tiempo y que en ese momento presentaba un aspecto bastante demacrado, enfermo, cansado y completamente desdentado dando una imagen de un anciano de más de setenta años de edad.

Entre las diversas personalidades que acompañaron la presencia del monarca encontramos a Francisco de Borja, tercer general de la Compañía de Jesús. Las personas que se hicieron cargo de Carlos ampliaron el número de personal en el monasterio a cincuenta teniendo que vivir en residencias cercanas al monasterio. Durante la presencia del emperador en Yuste llegaron grandes cantidades de comida de muchos rincones del imperio, además de cerveza, para hacer más llevadera la presencia de semejante residente.

Otra de las personalidades que estuvieron ante la presencia del monarca fue un joven de doce años de edad llamado Jeromín (Jerónimo), que lo visito en varias ocasiones, este joven era un gran amante de la literatura bélica y paso tiempo en presencia de Carlos que lo recibía muy a menudo. Tras la muerte del emperador el joven se le fue revelada su auténtica identidad como hijo bastardo de Carlos, pasando a llamarse Juan de Austria siendo reconocido por Carlos y en el futuro dirigiría las tropas de su hermanastro Felipe II en grandes batallas como fueron las de Lepanto o en las revueltas de las Alpujarras.

-Encuentro entre el emperador y Jeromín, futuro Juan de Austria.

El 21 de septiembre de 1558 falleció Carlos I de España y V de Alemania debido a la picadura de un mosquito que le trasmitió la malaria que en poco tiempo acabo con la vida del que fue uno de los personajes más ilustres de nuestra historia y de la historia moderna europea. Sus restos fueron enterrados en la iglesia del monasterio hasta que en el año 1573 tras la construcción del Monasterio de El Escorial por Felipe II se trasladaron el cuerpo del emperador y el de su hermana la infanta Leonor de Austria, de esta tarea se hizo cargo el quinto conde de Oropesa. El ataúd del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y sumo monarca de la herencia hispánica descansa en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial más conocida como el Panteón de los Reyes, donde en la actualidad reposa junto a él todos los monarcas de la conocida como casa de los Austrias y los reyes de la familia Borbón.

-Panteón de los Reyes en el Monasterio de El Escorial donde descansan los restos del emperador Carlos V.

Saludos de Mr. Democracia.

La Primera Guerra Chechena 1994-1996.

Antecedentes y orígenes del conflicto:

La ubicación geográfica nos sitúa en la zona conocida como el Cáucaso Norte, allí se encuentra una región montañosa donde tenemos la región de Chechenia, el lugar donde se encuentra la región chechena es importante por su cercanía a importantes rutas comerciales que también sirven de redes de comunicación entre Rusia y la zona de Oriente Medio, el control de esta zona ha sido el objetivo de varias potencias durante milenios. La intervención de Rusia en esta zona se da en tiempos de Iván el Terrible cuando el zar conquista los kanatos de Kazán y Astracán en 1556, así se inicia una larga lucha por el control de la zona comercial del Cáucaso con otras potencias como son las de Persia, el Imperio Otomano o el kanato de Crimea.

Hasta el siglo XVIII la todopoderosa Rusia obtuvo el control de la zona, a pesar de esto la zona siempre fue un nido de conflictos con el territorio ruso, teniendo a los chechenos en el ojo del huracán haciendo frente a los rusos.

En 1774 el Imperio Ruso se hace con el control de Osetia y del llamado “paso de Darial” quitándoselo a los otomanos. En 1783 se firma el Tratado de Gueórguievsk con Georgia convirtiéndola en un enclave cristiano rodeado de hostilidades musulmanas con la protección de Rusia. Como protectorado ruso la zona se militarizo fuertemente y se realizaron vías de paso muy protegidas, los chechenos vieron en todas estas construcciones un ataque a sus territorios tradicionales y una seria amenaza a sus tierras.

Durante este tiempo el jeque Mansur, un imán checheno, instigó a los distintos pueblos del Cáucaso a unirse bajo la bandera del Islam para defenderse de invasiones extranjeras. En 1785 los rusos que lo veían como una amenaza lo intentaron capturar pero fracasaron, así se inició un conflicto continuo contra los rusos que duró varios años con una estrategia chechena basada en las guerrillas, hasta que se capturo a Mansur en 1791 con su muerte años después. En 1801 Georgia se anexionó definitivamente a Rusia y así se dieron muchos ataques chechenos a las operaciones rusas en la zona, la intervención total de Rusia en la región chechena se paralizó con la invasión de Napoleón (1812).

Tras la victoria frente a Napoleón de los rusos el zar Alejandro I puso de nuevo su atención en el Norte del Cáucaso, destinó a uno de sus generales Alekséi Yermólov la pacificación de la zona, este general ruso en 1817 inició la conquista del Cáucaso, las distintas tácticas del famoso general fueron efectivas pero generan un gran odio en la población chechena frente a los rusos que llega hasta hoy en día. En 1828 surge un movimiento de resistencia dirigido por el imán Shamil. En 1834 se unió a las naciones del Cáucaso Norte bajo el Islam y declaró la guerra santa a Rusia, 1845 los hombres de Shamil realizaron varios matanzas a rusos obligándoles a retirarse.

En la Guerra de Crimea 1853-1856 los chechenos apoyaron al Imperio Otomano contra Rusia, aunque los conflictos internos debilitaron el poder de Shamil y en 1859 fue capturado. En 1862 la guerra y los conflictos cesaron con la promesa rusa de una autonomía para Chechenia. Pero en 1860 la región de Chechenia se unía administrativamente a Rusia bajo el óblast del Térek.

Después de la Revolución Rusa se estableció en el Cáucaso la República de las Montañas del Cáucaso Septentrional que existirá hasta 1921 cuando aceptaron el régimen soviético creándose la República Autónoma Socialista Soviética de la Montaña que perduró hasta 1924 creándose posteriormente seis repúblicas, Chechenia estaría incluida dentro de la República Socialista Soviética Autónoma de Chechenia-Ingushetia  hasta 1934. Las tensiones entre chechenos y rusos se dieron en los años 20 aunque en 1930 se pacificaron las relaciones con las ejecuciones de los líderes locales.

En el año 1941 la Alemania Nazi invadía Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, no se sabe con seguridad si los chechenos proporcionaron apoyo a los alemanes. En 1943 los alemanes se retiraban de las tierras rusas, muchos chechenos fueron deportados de la zona del Cáucaso. Las deportaciones llegaron a tal extremo que en 1944 se realizó la Operación Chechevista en la que se llevó a cabo la deportación masiva de casi medio millón de chechenos y ingusetios a la zona de Asia central destinados a campos de trabajos forzados. Con la muerte de Stalin y la llegada al poder de Nikita Jruschov, en 1957 los chechenos pudieron volver a los hogares de donde se les había sacado, restableciéndose así la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingushia.

Los intentos independentistas chechenos:

En 1991 la conocida como la Unión Soviética se disuelve y Rusia vuelve a ser un estado independiente. Rusia a partir de este hecho comienza a perder poder interno y externo, eso se refleja en la desintegración de varios territorios por distintos motivos como son los políticos, los religiosos o los ideológicos.

El régimen soviético garantizó más de cien nacionalidades distintas que convivían en distritos o repúblicas autónomas dentro de un estado federal, pero muchas comunidades no tuvieron estos privilegios. Estas comunidades con escasos privilegios por el régimen soviético contaban con una minoría rusa pero que era protegida por las organizaciones gubernamentales. En la década de 1990 las tensiones entre estas comunidades sin privilegios y el gobierno central fueron el inicio de conflictos que llevaron a cabo procesos de autonomía o incluso independencia.

Se firmó el Tratado de la Federación Rusa en 1992 que consistía en tres documentos que regulaban los poderes reservados al Gobierno central ruso, la relación entre éste y las repúblicas autónomas, y los poderes que se cedían a cada uno de los organismos.

Dicho tratado fue rechazado por Chechenia y por Tartaristán, dos regiones que poseían grandes reservas de petróleo algo que las hacían importantes para Rusia y muy deseadas para los países vecinos, también son dos regiones que cuentan en su mayoría con una población musulmana. En 1994 se firmó un tratado con esta zona facilitando su autonomía  y garantizándola, pero Borís Yeltsin que dirigía las negociaciones evitó las negociaciones con los chechenos deteriorando las relaciones hasta la llegada de un conflicto general en 1994. En 1996 Chechenia seguía siendo un foco de conflicto en los intereses de la gran Rusia.

El odio checheno a los rusos se produce desde tiempo atrás pero con la disolución de la Unión Siviética ese sentimiento se acrecentó. En septiembre de 1991, el Gobierno de la República Autónoma de Chechenia e Ingusetia renuncio al poder ya que fueron presionados por el partido independentista Congreso del Pueblo Checheno dirigido por la figura de Dzhojar Dudáyev. Durante este período los miembros de este partido independentista se hicieron con casi todo el territorio haciéndose también con todos los organismos gubernamentales asesinando a aquellos que dirigían el gobierno. Al mes de estos sucesos Dudáyev obtuvo el apoyo popular para hacerse con el liderazgo del país como presidente, se proclamó la independencia de Chechenia  y como consecuencia de esto Rusia envió tropas para frenar el proceso independentista, pero fueron rechazados. La República Autónoma de Chechenia e Ingusetia se disolvió en el año 1992, Ingusetia se integró a la Federación Rusa.

En Agosto de 1994 aquellos que se oponían al régimen de Dudáyev realizaron diversos ataques armados para derrocar al gobierno independentista, Moscú dio apoyo a estos rebeldes armándolos  y los aviones rusos empezaron a bombardear la ciudad de Grozni, en diciembre de ese mismo año las bombas caían en la capital chechena. Tras el bombardeo el presidente Dudáyev pacto un alto al fuego con el ministro de defensa ruso, pero los rusos rompieron el tratado poco después interviniendo militarmente en Chechenia.

 

Participantes en el conflicto y fuerzas de combate empleadas:

Entre diciembre de 1994 y agosto de 1996 se produce la Primera Guerra Chechena, que se inicia cuando el ejército ruso decide intervenir en el país checheno para recuperar su control. La zona donde se produce la guerra es en Chechenia, partes de Ingusetia, el krai de Stávropol y Daguestán. Los participantes en el conflicto son en un bando Rusia y la CPC chechena, en el otro bando la República de Chechena e Ichkeria.

Entre los comandantes más destacados encontramos en el bando ruso a Borís Yeltsin y en el bando checheno al líder Dzhojar Dudáyev.

La idea de Yeltsin eran las de unas intervenciones rápidas basadas en el enorme poder de su ejército que terminaría con una capitulación de los chechenos en favor de Rusia, no fue así. Los motivos por los cuales el conflicto se “estanco” más de lo esperado fue que los militares rusos utilizaron estrategias americanas a las que no estaban acostumbrados, otro de los motivos fue la geografía tan montañosa en la que se encuentra le país checheno y la formación de soldados locales en vez de emplear soldados profesionales que hubieran sido mucho más efectivos. Las unidades chechenas conocían la zona por lo tanto tenían una enorme ventaja militar, estos grupos guerrilleros infligieron derrotas humillantes al gran ejército ruso desmoralizándolo, como respuesta Rusia inició masivos ataques aéreos con el empleo de su poderosa artillería que realizó innumerables bajas en los chechenos.

En el ataque ruso de la ciudad de Grozni (1995) perdieron la vida más de 25.000 civiles, aunque también se dieron bajas rusas en el ataque. Los rusos se valieron del ataque aéreo y del empleo de la artillería masiva para poder conseguir sus victorias frente al ejército local, los rusos protagonizaron masacres, crímenes de guerra y torturas a aldeas enteras para cumplir con sus objetivos. Se dieron matanzas de pueblos enteros como es el caso de Samashki. Los chechenos se hicieron con las tácticas guerrilleras para hacer frente a los rusos, utilizando bombas-trampa, emboscadas o ataques sorpresas, también capturaban rehenes que llamaban la atención de la prensa internacional para mostrar al mundo lo que sucedía allí. Se produjo un rechazo del conflicto de los países vecinos, dando cobijo a los que no quería participar o huían del conflicto.

En 1996 las tensiones eran insostenibles, la destrucción de un pueblo fronterizo llamado Pervomáyskoye en la República de Daguestán como reacción a la toma de rehenes ruso fue un punto de inflexión sobre las graves consecuencias que estaba teniendo la guerra.

Los chechenos proclaman una nueva “guerra santa” contra los rusos y eso atrajo a población extranjera para defender los intereses chechenos, los rusos por su parte no se retirarían del conflicto por miedo a que los demás territorios tomen el ejemplo de Chechenia.

Los países vecinos de Ingusetia y Osetia del Norte veían como llegaban refugiados chechenos a sus países, algunos eran perseguidos por los rusos y asesinados en tierras no chechenas. Los presidentes vecinos protestaban en contra de estas persecuciones y pedían que se repararan todos los daños efectuados a sus países.

Final de la guerra y consecuencias posteriores del conflicto:

El ejército ruso que estaba mal formado militarmente no pudo controlar todos los levantamientos que se dieron en Chechenia, situando la batalla de Grozni como un momento esencial del conflicto, aunque los levantamientos se dieron también en los campos de alrededor. Para Rusia el conflicto le afecto demasiado, perdiendo apoyo de los demás países, dando una imagen negativa al mundo y dejando una sensación de descontrol en su país, teniendo de fondo las elecciones generales que se daban en el año 1996. El líder checheno Dudáyev falleció en abril de 1996 pero aún así el conflicto persistía.

El asesor de seguridad nacional de Yeltsin, Aleksandr Lébed firmó el cese del fuego con los rebeldes chechenos que ante la muerte de su líder y las inumerables bajas se encontraban totalmente desmoralizados, se tuvieron que someter al régimen ruso tras dos años de guerra. Se firmó en 1997 un Tratado de paz, que dejo una sensación de “revanchismo” en la sociedad chechena.

Las bajas en los chechenos fueron de más de 73.000 y en los rusos cerca de 5.500. El conflicto no tuvo su fin en el año 1997 las tensiones irían en aumento, esa sensación de revancha alimentaba a la población chechena y en el año 1999 se puso fin al tratado de paz. Se dará posteriormente la Segunda Guerra Chechena.

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Saludos de Mr. Democracia.

De la dictadura de Trujillo a la República Democrática del Dr. Balaguer.

El siglo XX nos deja un sur y centro de América, lleno de dictadores y líderes políticos que con el pretexto de “salvar a su país” realizaron atentados contra la humanidad, verdaderas masacres y asesinatos durante la duración de sus dictaduras. En Chile tenemos a Augusto Pinochet, en Perú nos encontramos con Alberto Fujimori, Hugo Banzer en Bolivia o Batista en Brasil, presidentes que de una ideología marxista o ultraderechista presidieron los distintos países del sur y centro de América dejando periodos de terror en la sociedad, utilizando la política y el ejército como brazos armados en favor de sus intereses absolutistas.

El caso de la República Dominicana no es ninguna excepción, nos encontramos con el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo más conocido durante su gobierno como “El Benefactor” un político militar que dirige la dictadura de República Dominicana desde el año 1930 hasta su asesinato en 1961, más de treinta años de terror en el que la sociedad dominicana vivió un “falso sueño” pues consiguieron una gran recuperación económica con respecto a su competencia con Haití pero pagando un alto precio, pues la dictadura de Trujillo nos deja momentos de auténtico terror. El conocido escritor peruano Mario Vargas Llosa nos trae en el año 2000 su libro titulado “La Fiesta del Chivo” una novela que nos narra los últimos años de la llamada Era de Trujillo a través de la vivencia de distintos personajes a los que el régimen dictatorial les afectó de una y u otra manera.

Rafael Leónidas Trujillo.

Los EE.UU. apoyaron la dictadura ultraderechista de Trujillo con tal de luchar contra los líderes comunistas como Fidel Castro en Cuba, pero la década de 1960 nos deja una rotura de las relaciones con los norteamericanos en parte por los problemas religiosos y por el atentado a Rómulo Betancourt. El asesinato de las tres Hermanas Miralba opositoras al régimen hizo que el apoyo de EE.UU. se convirtiera en una amenaza para el régimen trujillista.

El 30 de Mayo de 1961, concretamente a las 09:45 de la noche en el kilómetro 9 de la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal , el coche en el que viajaba el dictador fue ametrallado en una emboscada protagonizada por Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Manuel Cáceres Michel, Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama, Antonio Imbert, Pedro Livio y Huáscar Tejeda, muchos de ellos pertenecieron al ejército y otros fueron altos mandos del gobierno de Trujillo que vieron la necesidad de su asesinato ante la situación en la que estaba el país, y más por la cantidad de asesinatos que el dictador dominicano hacía día sí y día también. El vehículo recibió más de 60 impactos de los cuales siete acabaron en el cuerpo del dictador acabando con su vida, su chófer sufrió varios balazos pero no perdió la vida.

Recorte de periódico que muestra la foto de los miembros que asesinaron a Trujillo, en busca y captura.

Se cree que la CIA pudo proporcionar las armas que acabaron con la vida del dictador, pero no se sabe con seguridad si esas armas fueron las utilizadas por los protagonistas del atentado. El general Imbert, único superviviente, negó ningún apoyo de la CIA estadounidense en el atentado contra “El Benefactor”. Tras su muerte se realizó un funeral de estado ese mismo año, con una larga procesión que acompañó al cuerpo desde el Palacio Nacional hasta la localidad de San Cristóbal donde allí fue enterrado. Miles de personas acompañaron al féretro y el actual presidente de la república Joaquín Balague realizó el discurso en el que decía que iba a continuar con la causa que Trujillo comenzó y que siempre honrarían su memoria.

Poco tiempo después la familia de Trujillo tuvo que abandonar el país, quedando como último miembro su hijo Ramfis Trujillo que asumió el control de la república tras la muerte de su padre, aunque finalmente también marchó a Francia con el cuerpo del dictador  pues  muchos lo habían sacado de su tumba para pasearlo por las calles de San Cristóbal a modo de reivindicación y burla contra el dictador. Las represarías contra aquellos que organizaron el asesinato del dictador fueron enormes, el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en poco tiempo dio con la mayoría de los miembros y los mataron, muchos fueron torturados antes para poder saber hasta dónde llegaban las ramas conspiratorias del atentado. El Secretario de las Fuerzas Armadas de la dictadura José René Román más conocido como “Pupo” fue arrestado y torturado al saber que formaba parte del complot. Ramfis Trujillo fue el que dio el visto bueno a todas las ejecuciones de aquellos que habían quitado la vida a su padre.

Los miembros de la familia de Trujillo hicieron todo lo posible por mantener el régimen dictatorial que dejo Rafael Leónidas Trujillo e incluso conspiraron con hacer un golpe de Estado al actual presidente Balaguer, pero finalmente por presiones nacionales o por la gran convicción del Doctor Balaguer la familia se marchó del país dejando en manos del presidente de la República el futuro del país. Un Consejo de Estado liderado por Balaguer puso en marcha una apertura política que culminó con la celebración de elecciones en el año 1962, estas elecciones fueron las primeras con características democráticas en las que los partidos políticos volvieron a tener participación en la gobernación del país dominicano. El vencedor de esas elecciones fue Juan Bosch del partido Revolucionario Dominicano con un 59,5% de los votos escrutados.

Joaquín Balaguer, miembro de la República durante de la Dictadura de Trujillo. 

Fue en 1966 cuando asciende al poder Joaquín Balaguer uno de los “presidentes títeres” de la dictadura de Trujillo. Se mantuvo en el poder durante doce años y se valió de fraudes electorales además de la represión a todos sus opositores para poder legitimar su elección “democráticamente”. Balaguer trajo durante esos doce años una dictadura disfrazada de democracia haciéndose valer de “artimañas” para ganar las elecciones continuamente. Su gobierno dejo buenas sensaciones y proyectos que modernizaron el país, aunque también hubo tensiones todas derivadas de la ocupación continua de poder del Doctor Balaguer que dejo periodos de conflicto. En 1972 un grupo armado denominado “Los Palmeros” protagonizaron una resistencia a las intenciones dictatoriales de Balaguer muy similares a las de Trujillo por eso intentaron su derrocamiento, finalmente no fue así.

En 1978 se volvieron a dar elecciones que dejaron como ganador  a Antonio Guzmán Fernández líder del Partido Revolucionario Dominicano. Su mandato se caracterizó por ser uno de los más liberales de las últimas décadas, su gobierno se dio hasta 1982 cuando se suicidó, sucediéndole el vicepresidente de turno Jacobo Majluta, en las elecciones siguientes ganó Salvador Jorge Blanco nuevo líder del mismo partido. En el año 1986 Joaquín Balaguer volvió al gobierno con 80 años de edad, venció en las elecciones de 1990 y 1994 todas estas elecciones con un claro trasfondo de fraude electoral. Estas denuncias de fraude hicieron que se diera una reforma electoral y un acortamiento de los mandatos presidenciales. En las elecciones de 1996 resulto electo Leonel Fernández miembro del Partido de la Liberación Dominicana, este gobierno trajo una modernización del país dominicano dejando atrás un periodo de dictaduras, amaños electorales y supremacía de los altos mandos militares.

Presidente de la República Dominicana en 1996, el Doctor Leonel Fernández. 

 

Un saludo de MR. Democracia.

Versalles, el gran palacio del rey Sol.

El nombre de Versalles aparece por primera vez en un documento medieval que data del 1038 d. C. Versalles se convirtió en  la capital no oficial del reino de Francia a partir de mayo de 1682, cuando el rey Luis XIV trasladó la corte y el gobierno permanentemente a Versalles, hasta septiembre de 1715, con la muerte de Luis XIV y regencia, de Felipe de Orléans quien decidió a París, y luego otra vez a partir de junio de 1722,  Luis XV volvió a Versalles permanentemente, hasta octubre de 1789, cuando la gente de París forzó a Luis XVI volver a la capital.

Durante este periodo París siguió como la capital oficial de Francia, y el palacio real oficial fue el Palacio del Louvre, pero los asuntos prácticos del gobierno fueron conducidos desde Versalles y Versalles fue considerada como la verdadera capital.

Será  para el rey Luis XIII un palacete de caza y después se convertirá en el palacio del rey sol, Luis XIV gracias a las remodelaciones desde los años 1661- 1708. Permanecerá activo hasta el derrocamiento de la monarquía en el año 1789 con la Revolución Francesa.

Durante el año 1661 hasta el 1668 será el palacete de caza de Luis XIII al que se le añadió con posterioridad las dos alas laterales que, al cerrarse, conformación la plaza de armas o patio de mármol. Son fachadas de ladrillo y unifica la cubierta usando también la pizarra y las mansardas.

La no terminación de las obras del Louvre se debió a que Luis XIV decidió trasladar su residencia a Versalles. Para apoyar tal decisión se pueden señalar varias razones que estarían en la mente del monarca. En primer lugar, desearía vivir fuera de París, temeroso de la posibilidad de una multitud embravecida por los motines como la recordaba desde su infancia en los días de las Frondas; junto a ello, el palacio del Louvre era incómodo y pequeño para una corte tan numerosa como la que deseaba tener con   él.

Luis XIV

“Luis XIV cambió a la nobleza las armas por la etiqueta”

 

Además, pretendía que esa nobleza estuviera aislada del pueblo trabajador de París para no exasperarlo ante la holganza y constante vida de diversión a la que el propio rey la entregaba a fin de tenerla entretenida y sometida, evitando así la posibilidad de que también ella se levantara como ocurrió durante la Fronda de los Príncipes; es lo que Mourois expresó de forma elocuente diciendo que “Luis XIV cambió a la nobleza las armas por la etiqueta”. Por ello Versalles se presentaba como el lugar ideal, pues, situado a 21 km al suroeste de París, quedaba lo suficientemente cerca como para hacer pensar que el rey residía en la capital y al mismo tiempo, estaba alejado ante posibles desmanes.

Además Versalles se convertiría en un instrumento del poder real, una autentica jaula de oro en la cual aglutinar a toda la nobleza francesa y así poder constituirse como el mayor ejemplo de monarca absoluto de la edad moderna, ya que el rey mantenía allí viviendo a toda la alta nobleza francesa y asi este pudo imponer sus derechos en los dominios de los nobles “hospedados” en su palacio.

Pero aquel palacio no tuvo su origen en la persona de Luis XIV, sino que fue su padre Luis XIII quien le había dado nacimiento al encargar a Philibert le Roy la construcción de un palacete para que le sirviera de refugio de caza en una zona cinegéticamente muy rica donde podía desarrollar ésta que era su gran afición.

Pero aquel edificio en nada presagiaba lo que llegaría a ser, pues era una sencilla edificación dispuesta sobre una planta en U, con los pabellones de las esquinas resaltados, y con el lado oriental cerrado por una sencilla arquería, rodeaba el conjunto un foso y había un incipiente jardín. Esta construcción resultaba incómoda; pues la distribución interior era en enfilade, en la que se disponía una sucesión de habitaciones a lo largo de las alas, lo que propiciaba las fuertes corrientes de aire que hacía que los acompañantes del rey acudieran al lugar a regañadientes y por obligación. Sin embargo, a pesar de los inconvenientes, Luis XIV se encariñó con el lugar, decidiendo transformarlo a lo largo de tres etapas ligadas a hechos históricos y a personajes femeninos trascendentales en su vida.

El primero de estos períodos se situaría entre los años 1661 y 1668 y estuvo determinado por ese encariñamiento del rey. Esta atracción estuvo relacionada por los amores con la primera amante oficial, Louise de la Vallière, con la que acudía al palacete de Versalles convertido entonces en refugio de sus amores. Había ocurrido que Luis XIV y su cuñada Enriqueta de Inglaterra se habían sentido atraídos mutuamente; para evitar el escándalo y el problema diplomático que podía surgir con la Corona inglesa, ambos enamorados trataron de disimular, aparentando que a quien pretendía el rey era a Louise de la Vallière, dama de compañía de Enriqueta de Inglaterra. Pero lo que fue una ficción acabó convirtiéndose en realidad, y Luis XIV se enamoró de ella, sintiendo desde entonces una predilección especial por aquel lugar al que ambos se dirigían en sus paseos a caballo. Decidió, pues, convertir el palacete en un lugar de recreo para lo que encargó a Louis Le Vau una serie de reformas de pequeña entidad que acondicionaran el edificio para hacerlo más cómodo.

Se debía conservar toda la obra anterior, haciéndose añadidos decorativos en el patio, y solamente como obra constructiva nueva se edificaron dos alas prolongando las del patio, destinadas una a cocinas y otra a cuadras. Pero éstas se hicieron independientes de la construcción anterior, ya que quedaron separadas por el foso que no se rellenó, cerrándose el nuevo ante – patio con una verja azul y dos pequeños cuerpos de guardia. Pero, al hacer este añadido, quedó un alto escalón entre el nuevo patio y el terreno situado ante él. La solución para el acceso al palacio se logró mediante una plataforma circular e inclinada en la que se dispusieron tres caminos de entrada, uno directamente por el diámetro, para coches y peatones, y otros dos bordeando el círculo, exclusivamente para peatones. A los lados de esta plataforma se levantaron seis pequeños pabellones de planta cuadrada construidos con piedra y ladrillo destinados a servir de alojamiento a invitados y artistas.

Tras esta etapa, Luis XIV decidió convertir el palacio en residencia de la Corte, con lo que se entra en la segunda etapa de la construcción de Versalles que se extiende entre los años 1668 y 1678. La ocasión para tal determinación se le presentó con la celebración de las fiestas por la firma del Tratado de Aquisgrán (1668) que sellaba la paz tras la Guerra de la Devolución (1667-1668), y por el que Francia se anexionaba importantes plazas del Flandes español.

Fue también durante el transcurso de estas fiestas el momento en que se hizo oficial el cambio de favorita por parte de Luis XIV. Louise de la Vallière, ya no entretenía al rey, y para intentarlo nuevamente recurrió a una amiga, Françoise Athénais Rochechouart, esposa del marqués de Montespán, mujer prepotente, sumamente ambiciosa y que, aprovechando la ocasión, pasó al primer plano en los favores del rey a quien dominó durante los años de este segundo período, haciéndose por otra parte odiosa a los ojos de toda la Corte, debido a su carácter. Consciente el rey, especialmente a causa de la fiesta, de la incapacidad del palacio para alojar a los miembros de la Corte y de servir de residencia permanente para su persona, tomó la determinación de ampliarlo pese a la oposición de Colbert, su ministro de finanzas, que opinaba que el rey debía vivir en la capital del reino. Se optó entonces entre dos soluciones; por un lado, estaba la que pretendía Colbert, tendente a conservar lo existente y envolver estas partes con la obra nueva, lo que sería menos costoso y tal vez menos bello, por lo que el rey podría revocar su decisión de vivir en Versalles; por otro lado, Luis XIV era partidario de derribar lo antiguo y hacer un nuevo palacio, aunque su opinión fue cambiante.

Palacio y Jardines de Versalles.

Palacio y Jardines de Versalles.

Finalmente, se escogió la solución de la envoltura encomendándose los trabajos a Louis Le Vau. Pero cuando ya se llevaba hecha parte de la obra, Luis XIV cambia de idea y estima que se ha de hacer una nueva construcción; se da paso a ésta y de nuevo vuelve a detenerse porque el rey decide ahora volver a la envoltura. Reanudada entonces la envoltura, se llevaron los trabajos tan rápidamente que se finalizaron en seis meses, lo que tal vez evitó un nuevo cambio de opinión. Así, el antiguo palacio quedó como núcleo del nuevo edificio, conservándose casi como una reliquia. Por otra parte, aunque no llegaran a realizarse, hoy día resultan muy interesantes las soluciones que a las distintas intenciones proponía Le Vau y que estaban en la línea de sus actuaciones en otros palacios. Pero, en 1670, al poco de comenzada la obra definitiva, falleció Le Vau, por lo que se hizo cargo de los trabajos su primer ayudante François d’Orbay, quien, como ha estudiado Albert Laprade, aunque siguió los planos de su predecesor, introdujo novedades, especialmente en la parte ornamental, que terminaron por enriquecer la obra y en definitiva dieron unidad al conjunto. La fachada al Parque quedó resuelta con una gran originalidad. Distribuida en veinticinco crujías, presentaba un aspecto italianizante que ya en el cuerpo bajo venía determinado por el empleo de sillares en almohadillado. Sumamente curioso resultó el primer piso, pues las once crujías centrales quedaron retranqueadas formando una terraza destinada a contemplar los jardines y observar las puestas de sol, aunque en realidad era el sustituto de los salones ovalados de los anteriores palacios de Le Vau con lo cual se daba un paso trascendental en la evolución de la fusión del edificio en los jardines, pues aquí el salón se ha disuelto en la naturaleza quedando al aire libre. Por encima, y conservando el retranqueo de la terraza, se dispuso un ático con balaustrada rematada con trofeos y jarrones que ocultaban unos tejados bajos, lo que acrecentaba la semejanza con modelos italianos.

En aquel Versalles se celebró en 1679 la firma de otra paz, la de Nimega, que ponía fin a la Guerra de Holanda (1678-1679), con la que Francia obtenía el Franco Condado y algunas plazas en los Países Bajos. Y nuevamente es la celebración de un tratado de paz el que señala un cambio para el palacio de Versalles, pues es en este momento cuando Luis XIV decide que pase a ser la sede del Gobierno, con lo que allí se concentraría toda la vida política y representativa de la nación, firmándose finalmente el decreto del traslado de la Corte y el Gobierno el día 6 de mayo de 1682. Además, por estas fechas se producía un nuevo cambio en la vida sentimental del rey, pues la marquesa de Montespán fue cayendo paulatinamente en desgracia, ya que, a la par que se apagaron sus encantos físicos, arreciaron las amonestaciones de Bossuet al rey por su vida licenciosa. Pero la caída terminó por consolidarse cuando, para evitar lo que ya parecía irremediable, la Montespán entró en contacto con cierta mujer llamada Voisin que le proporcionó filtros amorosos para administrar al rey y volverlo favorable; sin embargo, al poco, ésta fue acusada de envenenadora y la marquesa se vio salpicada por el asunto, con lo que definitivamente se apagó su estrella después de haber dominado la voluntad de toda Francia y de haber dado ocho hijos al rey.

El Palacio de Versalles representará el momento culminante de la arquitectura palaciega en Europa, tanto por sus dimensiones como la magnificencia de su estructura, escenificando de manera excepcional el poder del rey absoluto.

Luis XIV se encariñó con el lugar y decidió transformarlo dado que necesitava una  ampliación de Versalles, motivada por el problema de dónde alojar a las más de 20.000 personas que formaban la Corte y el Gobierno de Francia.

Construyó dos inmensas alas que empalmó perpendicularmente con las alas laterales del patio, una hacia el norte y otra hacia el sur, retranqueadas y puestas en línea con el acceso al patio, ya que si lo hubieran estado con la fachada del parque hubiera resultado un frente de casi 500 metros. Deseaba remodelar la fachada que daba al parque para disponer un salón central pero la negativa del rey le llevará a realizar en esta zona la Galería de los Espejos, salón más representativo del palacio versallesco.

La fachada del Jardín del Estanque pertenece al arquitecto Louis de Vau, realizada durante los años 1668- 1669 de modo simétrica, con salientes para aportar ritmo y 250 ventanas que aportan ligereza al conjunto. Se distinguen entre tres pisos siguiendo el modelo italiano articulados mediante pilastras y columnas jónicas.

Las estancias de Versalles.

André le Nôtre será el diseñador de los jardines. Los jardines franceses del siglo S. XVII pasaron a  ser el complemento esencial de todo palacio y en Francia el prototipo del siglo XVII lo da el de Versalles, que, como en tantos otros aspectos, también tuvo su ensayo en Vaux-le-Vicomte. Sin embargo, ya antes Claude Mollet y su hijo André dieron las pautas de lo que sería el jardín francés al adoptar el principio de que se había de mejorar el aspecto de la naturaleza con la ayuda del arte.Pero quien llevó a la práctica este principio y determinó mejor que nadie lo que es el jardín francés fue André Le Nótre, que, discípulo de Mollet y de Simon Vouet, comenzó su actividad hacia 1649 en el Jardín de las Tullerías.

Fuente del palacio de Versalles

Fuente del palacio de Versalles

Posteriormente, trazó los de Vaux-le-Vicomte y Versalles, a los que dio una estructura cargada de gran simbolismo, en la que, a través de varios escalones, se va pasando progresivamente desde la naturaleza dominada por la mano del hombre hasta la que vive libremente. Y en este sentido bueno es recordar lo dicho sobre la evolución de los palacios hacia una integración en los jardines, y cómo a través de ellos se pasaba del mundo artificial al natural, por lo que ahí se daban ya los primeros pasos en el escalonamiento hacia la plena naturaleza. Si se analizan los jardines de Versalles tomados como prototipo, el primer escalón lo proporcionan los Parterres, donde la Naturaleza se mostraba absolutamente dominada por la mano del hombre, que la obligaba a constreñirse a unos lugares y a unas alturas determinadas. Buscando además efectos estéticos, y hasta cierto punto escenográficos, situó justo al pie de la Galería de los Espejos dos estanques donde se reflejaba el palacio.      

Desde este lugar organizó una gran avenida, el Tapis Vert, que conducía hasta el Gran Canal y que estaba delimitada por dos grandes fuentes, la de Latona y la de Apolo, que tenían una fuerte carga de simbolismo. La primera representaba la historia de Latona, que, habiendo dado a luz a Apolo y a Diana de sus amores con Júpiter, hubo de escapar de la ira de la esposa de éste, la diosa Hera. En la huida llegaron a un estanque donde se dispusieron a beber agua para saciar la sed, pero allí un grupo de campesinos se entretuvo en arrojar piedras al agua para enturbiarla y molestarles. Sin embargo, no se hizo esperar el castigo de Júpiter, que velaba por su amante y sus hijos y convirtió a aquellos canallas en ranas. La lección estaba clara a los ojos de los buenos entendedores, pues Luis XIV señalaba a través de este ejemplo a todos los miembros de la Corte que paseaban por los jardines, que él tampoco dudaría en castigar a los que trataran de hacer daño a la marquesa de Montespán y a los hijos naturales habidos con ella.

La fuente de Apolo hacía referencia directa a Luis XIV, pues mostraba al dios en el momento de salir del océano conduciendo su carro solar para iluminar la tierra. Luis XIV era el Rey Sol que iluminaría a Francia e incluso a toda Europa con su gloria en la política, en las armas y en la cultura. A los lados de esta vía se desarrollaba el segundo escalón del jardín en el que se formaban diversos bosquecillos perfectamente urbanizados, pero donde los árboles crecían con mayor libertad. Entre ellos se dispusieron pequeños estanques, estatuas aisladas y sencillas arquitecturas, de las que merecía una especial mención la Columnata, formada por una arquería circular en cuyo centro se situó la estatua del Rapto de Proserpina esculpida por Girardon. En el siguiente escalón era el agua la que ejercía el papel más destacado gracias a un gran estanque en forma de cruz, del cual el brazo dispuesto en el eje del jardín era el Grand Canal y el transversal, el Petit Canal. Por ellos navegaba apaciblemente Luis XIV en las góndolas que le había regalado el Dux de Venecia. A los lados había bosques en los que los árboles crecían en plena libertad, aunque con caminos que señalaban una última intervención de la mano humana, pues más allá del Gran Canal estaba el bosque libre como último escalón, aunque ya propiamente fuera del Parque. Todo este conjunto llevó muchos años de trabajos en los que hubo que hacer obras de enorme magnitud como desecar pantanos, arrasar colinas, rellenar depresiones y muy especialmente llevar el agua que las plantas y las fuentes requerían en grandes proporciones.

Una de ellas fue la Ménagerie o pequeño zoo, pieza que no solía faltar en ningún palacio real que se preciara, y que en este caso se construyó en 1633 no durando más de treinta años. Situado cerca del camino hacia Saint Cyr, constaba de un edificio octogonal que estaba formado por dos pisos, de los cuales el superior servía de observatorio de los animales que se guardaban en recintos alrededor del edificio. Por su parte, el piso inferior estaba decorado a modo de cueva artificial, en donde para lograr un aspecto más real existía la posibilidad de regar todo el conjunto mediante unas salidas de agua, que, según las tradiciones de Versalles, en ocasiones en que la estancia estaba llena de visitantes, el propio Luis XIV abría las llaves para divertirse regando con un agua helada a los allí congregados. Sin duda una de las maravillas del Parque fue la Gruta de Tetis construida entre 1664 y 1676 y que se destruyó en 1684.

Esta pieza estaba situada en el extremo del Parterre du Nord, frente al lado septentrional del palacio, y para ella se aprovechó el espacio situado bajo un depósito de agua. El lugar se cerró, y la fachada principal se compuso como si se tratara de un ninfeo, mostrando tres vanos en forma de arco de medio punto y una decoración alusiva al dios Apolo. Por su parte, el interior estaba estructurado por medio de dos pilares que formaban seis crujías, dando una especie de edificio de dos tramos y tres naves, de las cuales la central se cubría con bóvedas de crucería y las laterales, con cúpulas. Pero lo más fantástico del lugar era la decoración del interior, donde se trataba de imitar la gruta submarina a la que se retiraba durante la noche Apolo para descansar del trabajo del día conduciendo el carro solar. Para ello se contó con el precedente inmediato de la Ménagerie, aunque se hizo de una forma más sofisticada, cubriéndose las paredes con incrustaciones de piedras, caracolas o corales que formaban figuras fantásticas. Pero además se buscaron efectos que hoy denominaríamos como de luz y sonido, entre los que, por ejemplo, ejercía un papel fundamental un órgano que imitaba el sonido del agua y el gorjeo de una multitud de pájaros. Al fondo de la estancia se dispusieron tres nichos en los que se colocaron, en el central, el grupo escultórico de Girardon que representaba a Apolo servido por las ninfas, y en los laterales los dos grupos de los Tritones abrevando los caballos de Apolo, esculpidos por Guérin y los Marsy. Con todos estos factores y contando además con que la iluminación de las antorchas no produce una luz fija, sino temblorosa que puede propiciar una sensación de misterio, y que el lugar podría regarse y además sería húmedo por el depósito situado sobre él, podría llegar a pensarse por parte de los allí presentes que realmente se habían trasladado a la cueva en que descansaba el dios. Pero como en todo lo de Versalles, aquí también había una fuerte carga simbólica que Santiago Sebastián ha querido relacionar con el rito del lever y del coucher de Luis XIV, que era una especie de liturgia mítica en alusión a la salida y puesta de la luz en el mundo.

La Orangerie era el invernadero, especialmente construido para resguardar los naranjos de los rigores del invierno. Estos árboles, muy del agrado de Luis XIV, se encontraban plantados en grandes macetas y mediante un ingenioso artificio, se trasladaban como objeto de adorno al interior del palacio o al Parque. Pero junto a estos árboles, también acogía en su interior plantas exóticas y otras más corrientes destinadas a poder disponer de flores en todas las épocas con las que adornar caprichosamente ciertos lugares en determinados momentos. Se construyó la Orangerie algo más allá del parterre sur, el llamado Parterre des Fleurs, aprovechando un desnivel del terreno, de forma que a un nivel inferior del parterre se construyó una arquería abierta hacia el sur y por tanto muy abrigada; tras ella y ya bajo tierra, había tres galerías abovedadas donde se guardaban los naranjos. El acceso desde aquel Parterre des Fleurs se hizo primero mediante dos rampas que flanqueaban la arquería; pero en la tercera etapa de la construcción del palacio, la Orangerie fue enormemente agrandada y las rampas transformadas en los llamados Cien Escalones. Junto a éstas hubo en el Parque de Versalles otra construcción de singular importancia, el palacete del Trianon, situado en el extremo norte del Petit Canal y cercano a la aldea de Trianon. Allí Louis Le Vau y François d’Orbay construyeron en 1669 un primer edificio, el Trianon de Porcelana como refugio para cuando Luis XIV y la marquesa de Montespán deseaban escapar del bullicio de la Corte. La obra acabó siendo una curiosa componenda, pues el rey, o mejor aún la marquesa, siguiendo las modas que se estaban imponiendo, deseaba un edificio chinesco, lo que no compaginaba con las ideas de Le Vau que pensaba en un palacete de corte tradicional. El resultado fue un llamativo conjunto en el que, por ejemplo, la entrada estaba formada por un frontón triangular sobre cuatro columnas cuyo aspecto clasicista contrastaba con las fachadas, que si bien presentaban una gran regularidad, estaban recubiertas con azulejos de rico colorido, que así trataban de aparentar un ambiente oriental y exótico. El interior estaba dividido en dos apartamentos y los jardines de alrededor se cuidaron con esmero. Pero con el paso del tiempo y la caída de la Montespán, aquel edificio dejó de agradar y se planteó su sustitución, cosa que se hizo en el año 1687 bajo la dirección de Jules-Hardouin Mansart ayudado por Robert de Cotte, construyéndose el luego llamado Grand Trianon.

El edificio se concibió como un palacete veraniego, por lo cual se hizo con poca altura, para así adaptarlo mejor al terreno y estar más en contacto con la naturaleza. Por otra parte; se edificó siguiendo la tradicional planta en U con un foso, un puente y una verja de hierro en el lado abierto, quedando estructuradas las fachadas mediante arquerías. Pero, sin duda, lo más interesante del edificio es el corps de logis, pues aparte de que está articulado a base de columnas jónicas pareadas, que en la fachada al jardín soportan un dintel, en realidad llega a la culminación en la evolución del palacio barroco francés tendente a la integración del edificio en la naturaleza, pues se dejó abierto, con lo que desde el patio se pasaba al jardín casi sin interrupción, pudiendo así decirse que el edificio se ha disuelto y deja de ser una barrera entre el mundo artificial y el natural. Ahora bien, como así el palacete resultaba insuficiente, se le añadieron dos alas de la misma forma que en Clagny y en Versalles, pero con la salvedad de que al ser un edificio más pequeño pudieron situarse como prolongación del corps de logis. Y aún se edificó otro pequeño pabellón que arrancaba formando ángulo recto con el extremo del ala norte, con lo cual el jardín quedaba más protegido desde el punto de vista climatológico y ambiental.

Louis le Vau también realizara en el palacio el llamado Gran o Petit Trianon, realizado en el año 1670. Se trata de un palacete dentro del mismo para albergar o aposentar a las amantes del rey de Francia. Ello se puede observar en la composición que se realizó, como más feminista con esa piedra rosa y mármol blanco.

versalles

Su entrada se dispone a la manera de pórtico que conduce a un jardín posterior mientras que en los laterales tenemos las estancias o dependencias.

Uno de los edificios más reproducidos y comentados de la arquitectura francesa de mediados del siglo XVIII es, sin duda, el Petit Trianon, construido para Madame de Pompadour por Ange-Jacques Gabriel. La composición cúbica y la presencia del pórtico de columnas en la fachada posterior han hecho que se haya insistido en demasía sobre el carácter palladiano del edificio. Sin embargo, la ausencia del frontón y la balaustrada que lo corona no son paIladianos. Heredero del tradicional pabellón francés, mezcla un ritmo aticista, muy representativo de esta época, con el recuerdo de Palladio visto a través de la óptica inglesa de un Campbell.

El Salón de los Espejos realizado durante los años 1678 al 1684 como un salón de baile y de audiencias privadas por parte de Mansart, en cual realiza la composición en el año 1675 y la decoración va a ser establecida en el salón en el año 1678 bajo la dirección de Chales le Brun.

Se trata del conjunto más representativo del estilo decorativo del reinado de Luis XIV. Se observa la integración de la naturaleza, decoración, arquitectura y luz, la cual entra por los grandes ventanales y se refleja junto al jardín en los espejos de en frente, formando unos efectos sorprendentes y de fantasía.

lamparas versalles

Los materiales no son todos lujosos, pese a la sensación de riqueza decorativa y exuberancia. Además de mármoles. Son importantes los estucos y el cristal, material más barato, pero igualmente efectivo visualmente.

Otro de los salones será el Salón de la Paz (1678- 1684) y el Salón de la Guerra (1678- 1684).

salon de la guerra

En el Salón de la Guerra, Mansart inicio la construcción del Salón de la Guerra a partir de 1678. La decoración, terminada por Le Brun en 1686, exalta las victorias militares que condujeron a la Paz de Nimega. Las paredes están revestidas con paneles de mármol ornados de seis trofeos y de cascadas de armas de bronce dorado. La pared del lado del salón de Apolo muestra un bajorrelieve ovalado de estuco que representa a Luis XIV a caballo, pisoteando a sus enemigos. Esta obra maestra de Coysevoz esta coronada por dos Famas doradas levantadas por dos prisioneros encadenados. Por debajo, en el bajorrelive que disimula la abertura de una falsas chimenea, Clio escribe la historia del Rey para la posteridad. El techo pintado por Le Brun representa en su centro a Francia armada, sentada sobre una nube y rodeada de Victorias. Un retrato de Luis XIV decora su escudo. En el dovelaje de distribuyen sus tres enemigas vencidas: Alemania de rodillas, con un águila, España amenazadora, con un león que ruge, y Holanda recostada sobre un león. La cuarta representa a Belona, diosa de la guerra, enfurecida entre la Rebelión y la Discordia.

Y en el Salón de la Paz, presenta la misma decoración de paneles de mármol y de trofeos de armas de bronces dorados y tallados que el Salón de la Guerra, simétrico al primero. No obstante, Le Brun ornó la cúpula y los dovelajes con los beneficios de la paz que Francia otorgaba a Europa. Desde el final del reinado de Luis XIV, este salón estuvo separado de la galería por un tabique móvil, y se consideraba parte del Gran Aposento de la Reina, del que por consiguiente constituyo la última estancia. Bajo el reinado de Luis XV, allí fue donde María Leszczinska ofreció cada domingo conciertos de música profana o religiosa que desempeñaron un papel importante en la vida musical de Versalles, y donde, bajo el siguiente reinado, María Antonieta organizaba su juego.

La Cámara del Rey, del año 1701, será la estancia más importante del palacio de Versalles, donde Luis XIV traslada sus aposentos al salón, el cual está situado dentro del eje principal del palacio, este- oeste, mirando hacia la salida del sol. Al igual encontramos la Cámara de la Reina, (1689- 1672).

camara del rey

camara de la reina

En 1701, Luis XIV traslada sus aposentos al salón situado en el eje este- oeste del Palacio, mirando hacia la salida del sol. Se cegaron los tres ventanales del fondo, dirigidos a la galería de los Espejos, para dar forma a la alcoba; la balaustrada de madera dorada que separa la alcoba del resto de la estancia fue tallada y Nicolás Coustou realizo una alegoría en estuco de “Francia velando el sueño del Rey” justo encima de la cama. En esta habitación, convertida en el santuario visible de la monarquía, Luis XIV tomaba sus “almuerzos privados” y tenían lugar las ceremonias del “despertar” y el “acostarse” del Rey. Es también en esta habitación donde murió Luis XIV el 1 de septiembre de 1715, después de setenta y dos años de reinado. La fastuosa decoración de la habitación, con brocado de oro y plata sobre fondo carmesí, se complementa con cuadros escogidos por Luis XIV: “Los cuatro evangelistas y el ultimo Cesar”, de Le Valentin y Giovanni Lanfranco; sobre la puerta, “San Juan Bautista”, de Giovanno Battista Caacciolo; “María Magdalena”, de Le Dominiquin; y dos retratos de Antoon Van Dyck. Sobre las dos chimeneas, de la época de Luis XV, se encuentran un busto de Luis XIV de Antoine Coysevox, un reloj –barómetro y cuatro candelabros que habían pertenecido al conde de Provenza, hermano de Luis XVI.

La Cámara de la reina es la estancia principal del aposento, aquella que más utilizaba la reina. Allí dormía, a menudo en compañía del rey. Y en ella recibía, por la mañana, durante y después de su aseo, que constituía un momento de Corte tan reglamentado por la etiqueta como el deber del Rey. Aquí también se llevaban a calo los alumbramientos en público: diecinueve “Hijos de Francia” nacieron en ella. La decoración conserva el recuerdo de las tres reinas que ocuparon la estancia: el compartimentado del techo se remonta a la Reina María Teresa, pero las pinturas en grisalla de Boucher se realizaron para María Leszczinska, al igual que las carpinterías. Todos estos elementos se conservan de la época de María Antonieta para la que solo se renovó el mobiliario y la chimenea.

Durante la invasión del Palacio por los agitadores, el 6 de octubre de 1789, María Antonieta consiguió huir de ellos por la pequeña puerta izquierda de la alcoba que da a un corredor que a su vez desemboca en los gabinetes interiores de la Reina, una docena de pequeñas estancias reservadas a su vida privada y a su servicio. En la Revolución, el Palacio no fue víctima del pillaje, pero sus muebles se dispersaron durante las subastas que duraron un año entero. Algunos pudieron recuperarse, como un joyero que se encuentra a la izquierda de la cama, o la pantalla de chimenea. Otros se sustituyeron por piezas equivalentes: este es el caso de los asientos entregados en parte para la Condesa de Provenza, la cuñada de la Reina, y en parte para la visita del Rey de Suecia, Gustavo III. En cuanto a las telas que cuelgan de la cama y de las paredes, se volvieron a tejer en Lyon, a partir de los patrones originales conservados. La cama y la balaustrada se reesculpieron a partir de documentos antiguos.

Otras de las dependencias más importantes serán las Caballerizas, realizadas desde los años 1685 hasta 1689.

caballerizas versalles

Y la Capilla Real, del año 1710 realizada por Mansart en el ala norte del Palacio, a doble altura, estando la tribuna real en el piso principal, desde donde el rey y su familia atendían a misa.

En las últimas décadas del siglo XVII se hicieron importantes obras que completaron el palacio de Versalles, mereciendo entre ellas una especial mención la Capilla. Anteriormente hubo varias capillas, todas ellas con un carácter más o menos provisional, hasta que en 1689 Jules- Hardouin Mansart recibió el encargo de construir una que había de ser la definitiva. Emprendidas las obras, sufrieron varios parones a consecuencia de las guerras, hasta que se concluyeron en 1703, finalizando la labor decorativa en 1710.

capilla versalles

Su ubicación fue en la nueva ala norte como una edificación hasta cierto punto independiente. Exteriormente, presenta un esquema diferente al del resto del palacio, acercándose en buena medida a la estética gótica, lo cual está en relación con su condición de capilla palatina que la aferraba a la tradición; anteriormente ya había ocurrido lo mismo en palacios como los de Chenonceau o Saint-Germain-en-Laye. Al contrario, en el interior la decoración se acerca al gusto versallesco, pero la estructura está ligada también a la condición de etiqueta de la Corte, de forma que se compone de dos plantas en torno a un espacio central único con lo que se forman tres naves, quedando dispuesto el trono real a los pies del piso alto y directamente frente al altar, correspondiendo la ubicación de los distintos miembros de la Corte de acuerdo a un estricto protocolo.

En el aspecto de los elementos estructurales, la planta baja se divide en naves mediante arquerías que cargan sobre fuertes pilares cuadrados, y el piso alto asoma al espacio central con columnas corintias que sostienen un dintel en el que carga la bóveda de lunetos que cierra la capilla.