Del mausoleo de Adriano al Castel Sant´Angelo.

Uno de los grandes monumentos que se llevo a cabo en la época de gobierno del emperador Adriano. Nos estamos refiriendo al mausoleo que se encuentra próximo al río Tíber. Ya durante la época romana tardía, esta construcción fue transformada en una fortaleza militar, conservó esta función  también con los papas y se convirtió, bajo la denominación Castel Sant´Angelo, en el centro neurálgico de los recintos de defensa de la ciudad del Vaticano.

El Castel Sant´Angelo, que acogió las cenizas de los emperadores hasta Caracalla (211-217), fue, en principio, una copia del mausoleo de Augusto, en el que se orientaron tanto el modo de construcción como la forma. Un gran recinto rectangular construido en ladrillo y revestido antiguamente de adornos de mármol servía de fundamento para el enorme tambor del monumento fúnebre. Este último se construyo con paredes de relleno, bloques de tobas, traverín y otros materiales, originalmente adornadas por una balaustrada de mármol. Sobre el tambor se depositó un montículo de tierra en el que se plantaron árboles. Este montículo estaba completamente rodeado de estatuas de mármol y sobre él, a su vez, se elevaba una construcción central de escaso diámetro, sobre la cual se elevaba, a su vez, una cuadriga de bronce con la estatua de Adriano.

El lugar más importante del interior del mausoleo era la gran cámara funeraria, de disposición cuadrada, en la que se conservaban en nichos las cenizas de los emperadores junto con los bustos de los príncipes, de los cuales todavía se conserva una cabeza de Adriano y otra de su sucesor Antonio Pío.

Gracias a su masiva presencia, el Castel de Sant´Angelo ponía de manifiesto ante los ciudadanos de la capital imperial la imperturbabilidad de las instituciones estatales. Esto lo evidenció principalmente el hecho de que con su mausoleo –cuya construcción  se finalizó en el año 139, un año después de su muerte- Adriano se colocó en la misma línea histórico-política que Augusto con la clara intención de declarar inamovible la posición que ocupaba, precisamente en esta tradición.

El monumento fúnebre de Adriano, que tanto se parecía al sepulcro de la dinastía de los Julio Claudio a la que pertenecía Augusto, no era su polo opuesto sino más bien su gemelo en significado, función y tipología. El tupido entretejido de alusiones sutiles y a su vez muy inteligibles, históricas y sismológicamente dirigidas al modelo de Augusto y su anhelo de continuar el sistema imperialista.

 

Saludos de MR. Democracia.

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