Los arqueros ingleses (1300-1450).

Entonces los arqueros ingleses adelantaron un paso y lanzaron sus flechas tan a un tiempo y en tal número que parecían nieve. Las afiladas flechas atravesaron a los hombres y a sus caballos, y muchos cayeron” Jean Froissart, describiendo la batalla de Crécy 1346.

El arco largo era un arco simple de madera, pero la extraordinaria habilidad de los arqueros ingleses y galeses hizo de un arma más bien primitiva un avance tecnológico decisivo en el campo de batalla. Fue la clave del poder militar de los reyes ingleses durante los siglos XIV y XV, y les permitió derrotar a la “flor de la caballería francesa” en Crécy, Poitiers y Azincourt. A los arqueros se les reconocía como fuerza de élite, aunque su categoría social no estaba a la altura de su importancia para la corona inglesa.

El empleo eficaz de masas de soldados armados con arco largo surgió durante las guerras que tuvieron lugar en Gran Bretaña a finales del s. XIII y principios del siglo XIV. Según algunos historiadores, los ingleses conocieron la eficacia del arco largo por los galeses, que lo habrían empleado con resultados letales contra los ejércitos de Eduardo I (1271-1307). Aunque se trate de una teoría discutida, no hay duda de que en el sur de Gales abundan los arqueros expertos. Cuando el ejército de Eduardo derrotó a los escoceses en 1298 en Falkirk, en sus filas había arqueros tanto galeses como ingleses.

El desarrollo del despliegue eficaz de arqueros como fuerza de ataque masiva corresponde a Eduardo III. En la batalla de Halidon Hil contra los escoceses, en 1333, envió a los caballeros ingleses a luchar a pie flanqueados por los cuerpos de arqueros. Cuentan los cronistas que volaban “tantas flechas como motas de polvo en un rayo de sol”. Las fuentes contemporáneas cuentan que “los escoceses fueron vencidos por los arqueros ingleses”.

El empleo de las armas con proyectil, y de arcos y flechas en particular, fue generalmente denigrado en la Europa medieval. Los caballeros mostraban desdén por un estilo de combate que permitía matar a un hombre a distancia, considerándolo propio de viles y cobardes. Por este motivo, la aristocracia no proporcionaba arqueros, que solían proceder del estamento medio de la sociedad, los pequeños propietarios libres. En muchas ocasiones fueron hombres más bien pobres y menos respetables los que nutrían sus filas. Además del sur de Gales, la mayoría de las zonas boscosas de Inglaterra fueron cuna de un buen número de arqueros, dado que la función básica del arco era la caza.

Los arqueros ingleses salieron de detrás de la estacada, soltaron los arcos…desenvainaron sus espadas…y otras armas, mataron a aquellos franceses sin piedad”. Jehan de Wavrin, descripción de la batalla de Azincourt.

Cuando se preparaban para la batalla, los arqueros se proveían de unas 60 flecha. Para tenerlas lo más a mano posible, no las llevaban en un carcaj sino al cinto, o las clavaban en el suelo a sus pies; lo segundo tenía una ventaja de ensuciar las puntas con el fin de infectar las heridas que pudieran causar. Algunos llevaban casco y algún tipo de cota de malla, pero muchos combatían sin protección alguna. Para su defensa dependían de otros soldados con armadura, además de obstáculos naturales o artificiales: setos, fosos o, como en Azincourt, estacas afiladas colocadas con la punta hacia arriba entre ellos y la caballería enemiga.

Además de lanzar flechas, los arqueros luchaban como infantería ligera. Para ello iban armados con dagas, hachas y martillos o mazas de plomo. Cuando sus flechas habían reducido una carga de caballería a un caos de caballos que coceaban heridos y de jinetes derribados y aturdidos, los arqueros corrían a acabar con el enemigo usando armas de filo, y además recuperaban todas las flechas que podían, ya que la munición tendía a agotarse pronto.

-Representación de un arquero inglés en la película Robin Hood protagonizada por Russell Crowe.

Los arqueros ingleses no siempre resultaron victoriosos. Lo cierto es que después de Azincourt estuvieron casi siempre en el bando perdedor, sobre todo una vez que los franceses comenzaron a hacer un uso eficaz de los cañones, en las fases finales de la guerra de los Cien Años. Con todo, no está claro que fueran las armas de fuego las que dejaran obsoleto el arco largo, aunque su práctica desaparición de los campos de batalla en el siglo XVI coincidiera con la aparición del arcabuz y el mosquete.

Pasarían otros 300 años antes de que un arma de fuego pudiera igualar la cadencia de disparo del arco largo, de doce flechas por minuto, y su capacidad de acertar repetidamente a un blanco a 200m.

Quizá la explicación más conveniente de su declive sea la desaparición de la gran masa de arqueros competentes necesaria, en parte a causa de un largo periodo de relativa paz en Inglaterra. Ya no era posible desplegar el arco largo en masa, simplemente porque no había ya un número suficiente de hombres capaces de manejarlo.

 

 

Saludos de MR. Democarcia.

 

 

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