Irene Sarantapechaina, la emperatriz de Bizancio.

Irene nació en el año 752 en la ciudad de Atenas en el seno de una familia modesta. En el año 769 contrajo matrimonio con León IV, hijo de Constantino Coprónimo. Durante su matrimonio con el futuro emperador, Irene dio a conocer sus dotes de dominación y persuasión, ejerciendo una gran influencia sobre su marido debido a que la belleza era una de sus armas más efectivas. El gobierno de León IV como emperador de Constantinopla fue muy breve debido a su repentina muerte y fue en este momento en el que Irene asumió la regencia de su hijo Constantino IV, ya que éste no tenía la suficiente edad para gobernar.

Mosaico dedicado a la imagen de la emperatriz Irene.

El gobierno de la emperatriz duraría once años, un tiempo en el que Irene ejerció todos los poderes que poseía un emperador, siendo la máxima representante del Imperio Bizantino. En el año 782 la regente sufrió una derrota frente a las tropas del príncipe abasí Harún al-Rashid, que venció a los bizantinos en una expedición de envergadura para alcanzar el Bósforo. Debido esta derrota Irene tuvo que pagar tributo al califa al-Mashid durante los siguientes tres años.

Durante el gobierno de Irene hay un periodo que destaca por encima de todos y es volver a permitir el culto a las imágenes, cosa que estaba prohibida en Bizancio anteriormente por León III el Isaurio en el año 726. Irene siempre fue partidaria de los iconódulos (aquellos que creen en el culto a las imágenes) pero debido a su matrimonio tuvo que ponerse del lado de los iconoclastas (aquellos que prohíben el culto a las imágenes) teniendo que ocultar sus creencias religiosas. También nombró patriarca de Constantinopla a Tarasio, su antiguo secretario, y convocó dos concilios. El primero se inició el 17 de Agosto del año 786 en la Iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla, convocando al papa Adriano I junto a los patriarcas de Antioquía, Alejandría y Jerusalén, pero la oposición del ejército impidió que se realizara. El segundo concilio se realizó  en la ciudad de Nicea en Septiembre del año 787. Este concilio se realizó con éxito y se cambió la doctrina iconoclasta, se especificó que los iconos sólo podían ser objetos de veneración y no de adoración; este hecho supuso una reunificación con la Iglesia de Occidente.

Representación de Dios en uno de los templos de la ciudad de Constantinopla.

A partir del año 790, cuando su hijo Constantino alcanza la mayoría de edad, comenzaría una lucha dentro del seno familiar entre el hijo y su madre por ver quien poseería el poder imperial. Las tensiones entre Irene y Constantino eran más que evidentes. Cuando Constantino iba a contraer matrimonio con una de las hijas de Carlomagno, Irene rompió el matrimonio obligando a su hijo a casarse con María de Amnia ,una noble anatolia que Constantino detestaba. Irene amenazaba a María de Amnia con apoyarla en todo lo que ella decidiera para poder persuadir entre las dos al joven emperador, la joven pareja se detestaba y por eso se rumorea que Irene ponía afrodisíacos en sus bebidas para poder asegurarse una descendencia. En el año 795 Constantino repudia a su mujer casándose con  Teodate ,una de las damas de la emperatriz,  otorgándole el título de Augusta.

Durante este período la emperatriz Irene decretó que ella tendría siempre prioridad en el gobierno frente a su hijo, ante este acto el joven emperador comenzó una conspiración y se reveló contra su madre a la edad de diecinueve años y lograría hacerse con el poder, exiliando a su madre al palacio de Eleuterio. El exilio sólo duraría dos años debido a que el joven emperador tendría una serie de fracasos militares, por lo tanto, Constantino decidió devolver a su madre el gobierno de Bizancio, pero su madre no olvida la traición de su hijo.

En el año 797 Irene comenzó una conspiración para castigar a aquellos que la quitaron del poder. El castigo para su hijo fue ser apresado, azotado y cegado, después de tal tortura Constantino y su mujer de entonces, Teodate, fueron encerrados y en su confinamiento a causa de las graves heridas Constantino murió a los veintiséis años de edad. Dicen que después de la muerte del emperador se produjo un eclipse solar que dejó la tierra sumida en la oscuridad durante diecisiete días, un signo de cólera divina.

Representación que ilustra el momento en el que Constantino IV asume el poder imperial.

Tras la muerte de su hijo Irene asumiría el poder absoluto, convirtiéndose en la primera emperatriz del Imperio Bizantino, no como consorte ni como regente sino como emperatriz. En el año 800 el emperador León III nombra a Carlomagno emperador de Occidente, este hecho enfureció a la emperatriz que se negó a reconocer a Carlomagno como emperador, ya que creía que se le pretendía usurpar el poder imperial. Carlomagno envió una misión diplomática a Constantinopla con una propuesta de matrimonio que la emperatriz rechazó. En el año 802 se descubren conversaciones secretas por carta entre Irene y Carlomagno, esto dio lugar a que sus detractores comenzaran a gestar una conspiración que puso fin al gobierno de Irene, siendo depuesta y desterrada a la isla de Lesbos. Su sucesor sería Nicéforo I.

Al año siguiente de su destierro fallecería Irene en la más absoluta miseria. A pesar de ser una mujer poderosa, cruel y despiadada, los cristianos ortodoxos la veneran como una santa y cada Agosto celebran su memoria como restauradora de los iconos.

Estampa que representa a Santa Irene de Constantinopla venerada por la religión ortodoxa.

 

 

Un saludo de MR. Democracia, va por ti.

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