El final de los samuráis

La palabra samurái se utilizaba para designar a muchos guerreros del antiguo Japón, pero la traducción real es “el que sirve”, quizás esas palabras pueden mostrar la pureza y el comportamiento de estos guerreros fieles al emperador protegiéndolo y defendiendo su nación.

Imagen ( en esta fotografía podemos ver varias samuráis con sus ropajes majes domésticos)

El origen de los samuráis data del siglo X y fue tras las Guerras Genpei a finales del siglo XII cuando se instauro en Japón un gobierno militar liderado por Shogun que dejo al emperador en un segundo plano pasando a ser el jefe militar del país y quien dirigiera la política del territorio. Más tarde con el gobierno de Sengoku el país se vio sumergido en una guerra entre los distintos clanes del territorio, por eso este período se denomino “período de los estados en guerra”.

El liderazgo militar del país seguiría siendo de los samuráis hasta que en el siglo XVII surgió la figura de un terrateniente samurái que al ser nombrado la máxima autoridad militar en el territorio lucho contra sus familiares y sus propias tradiciones  para reducir los privilegios de los samuráis, un proceso que culmino con la desaparición por completo de estos guerreros que le dieron plenos poderes de nuevo al emperador, que asumió su papel de gobernante tras la Revolución Meiji en el siglo XIX.

Imagen ( en este dibujo se puede ver las vestiduras militares de los samuráis)

Ahora pasamos a hablar de los últimos samuráis y de cómo fue el proceso de desaparición de la sociedad japonesa a la cual habían servido tan fielmente. El cambio de la sociedad japonesa en el siglo XIX produjo una transformación  en todos los aspectos del los ciudadanos japoneses, esto produjo una ruptura entre los samuráis y el gobierno japonés que incentivó varias revueltas en todo el país. Uno de los miembros de ese gobierno era Saigo Takamori que ante su preocupación por la corrupción política y desacuerdos con los demás políticos dejo su cargo y marchó al territorio de Satsuma donde creo academias para enseñar a los alumnos el arte de la guerra y las enseñanzas samuráis, ante esta situación el gobierno de Tokio estaba alarmado ya que por culpa de los samuráis se habían producido varias revueltas por todo el país.

Saigo ante su desacuerdo con el gobierno japonés ordeno a sus terratenientes su intención de marchar a Tokio para entrevistarse con los líderes del país, las tropas de samuráis llegaron al castillo de Kumamoto donde 3.800 soldados y 600 policías bajo las ordenes de Tani Tateki se pusieron a la defensiva, pero pasado varios días comenzaron a disparar a los hombres de Saigo, las fuerzas de Satsuma comenzaron a avanzar sobre la ciudad pero no pudieron entrar en el castillo, por eso comenzaron a asediarlo. Desde Tokio los terratenientes de Saigo fueron despojados de sus cargos y fueron declarados traidores hacia el emperador, Saigo ante esta situación declaro que él no era un traidor solo quería limpiar el gobierno del emperador de malos consejeros.

Imagen ( aquí podemos ver de traje de gala a Saigo cuando pertenecía al gobierno de Japón)

Saigo recibió una carta por parte del gobierno solicitando su rendición a la que este rechazo de inmediato. El gobierno del emperador comenzó a reunir al ejército para contraatacar las tropas de los samuráis que estaban sitiando el castillo de Kumamoto. Las primeras tropas imperiales llegaron a Kumamoto para ayudar a los asediados, esto hizo huir a los hombres de Saigo ya que tenían desventaja numérica.

Tras ser perseguidos y muchos asesinados el ejercito de Satsuma llego a Kagoshima donde realizarían la batalla final frente a las tropas imperiales que fueron ayudadas  por la marina, el ejército que reunió el gobierno japonés era inmenso una muestra de la potencia militar de Japón, también se realizaron muchas trampas y emboscadas para los samuráis. Finalmente el 24 de Septiembre el ejército imperial realizó un ataque frontal, a las 6 de la mañana solo quedaban 40 rebeldes entre ellos un malherido Saigo.

Saigo estaba herido de muerte, pero cuentan aquellos que estuvieron allí que Beppu otro soldado japonés le ayudo a realizar el seppuku (una técnica de suicidio que empleaban los samuráis) para que no pudiera ser capturado, Beppu y el último samurái levantaron sus espadas y marcharon contra los soldados imperiales que los abatieron a tiros. Saigo fue recordado por la historia de Japón como el “héroe trágico” y finalmente tras su muerte el emperador Meiji lo perdonó, por esto mucha gente recuerda a Saigo como el último samurái.

Imagen ( monumento en honor a Saigo en el parque Ueno en la ciudad de Tokio)

La muerte de estos grandes guerreros nos muestra como fueron fieles a su cultura y costumbres hasta el fin de sus vidas. Estas historias son las que hacen grandes al hombre y a la historia.

 

Saludos de Mr. Democracia.

 

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