LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

En el siglo XIX los imperios nacieron pero también murieron, nacía la gran potencia americana abriéndose camino a codazos en la escena mundial comprando territorios como Alaska o tomándolos por las armas como Hawái, pero Cuba y Puerto Rico islas prosperas del caribe parte de la Corona española  se veían tan cerca y sus administradores tan lejos que se decidió tras la explosión del Acorazado Maine en el Puerto de la Habana declarar la Guerra a España el objetivo principal de esta guerra no fue descolonizar el Caribe ni siquiera vengar al Maine si no encontrar puertos en el Pacifico para elImagen

 

1: Dibujo de la Iglesia de Baler, donde los sitiados pasarían 337 días.

 

reabastecimiento de los buques de la Armada Norteamérica,  por eso Estados Unidos alentó, estimuló y pagó una guerrilla que luchara contra la administración española de la isla  el conocido como  Katipunan  con el apoyo de la Armada americana que destruyó la flota española en Cavite y rindió Manila, pero tenemos que destacar  las muestras de heroísmo y arrogancia; quizás el heroísmo y la arrogancia que nos hizo hacer del mundo España.

Al norte de la isla de Luzón, isla principal del archipiélago filipino se encontraba la localidad del Baler, la guarnición de Baler consistía en un cabo y diez guardias civiles indígenas que tenían como función apresar contrabandistas, es decir que en la Islas filipinas no hacía nada presagiar un ambiente revolucionario como en la Isla de Cuba, en Cuba hacían falta más de 400.000 hombre para mantener la situación estable en Filipinas eran necesarios escasos 15.000;  en Baler con el inicio de las hostilidades se decidió enviar al Capitán Enrique de la Morenas al mando de 50 Cazadores, asistido por los Tenientes  Juan Alonso Zaya y Martin Cerezo y el Teniente Medico Vigil Quiñones.

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2:  Retrato del Capitán Enrique de las Morenas.

El Capitán de las Morenas examino escrupulosamente la población de Baler y llegó a la conclusión que no había ningún edificio militar defensivo, en esa localidad nunca fue necesario defenderse de nada, pero en la plaza central de la localidad se encontraba la Iglesia, en aquellas latitudes era bastante frecuente los huracanes y las lluvias torrenciales por esa cuestión la iglesia de una ciudad siempre era el edificio más robusto y resistente del pueblo, más de 1000 iglesias y pueblos levantaron los españoles en Filipinas, el Capitán hablo con el párroco  local un Franciscano llamado Cándido Gómez Carreño, que si las cosas se ponían mal se internarían en la iglesia con el objetivo de resistir hasta la espera de ayuda; y sus palabras fueron presagio de lo que pasaría más tarde, en día 1 de Julio  de 1898 el Capitán de la Morenas dio orden de hacer acopio de armas, municiones y alimentos y  de internarse en la iglesia a resistir las abatidas de los tagalos como eran conocidos los insurgentes filipinos, ya no se volvería a ver a estos hombres hasta más de un año más tarde, los ataques se sucedieron con la  fiereza del que lucha por su tierra pero los españoles clavaron la bandera y se dispusieron a resistir; los filipinos no hacían nada más que tirotear la guarnición e instigar a cesar la resistencia alegando que era inútil que estaban rodeados por más de 500 hombres , por supuesto los  tagalos siempre añadieron algún cero a estos mensajes.

Pasaban las semanas y los españoles seguían resistiendo para la desesperación de los filipinos, pero lo que no hacían las balas y las bombas filipinas lo hacia la enfermedad  y pronto la enfermería del Teniente Quiñones se llenaba de enfermos, en estas islas la enfermedad más común era el Beriberi     una enfermedad producida por la falta de la vitamina B1, aun por estas fechas no se conocían las vitaminas, pero el Teniente Quiñones que era un experto naturalista con una pequeña huerta que hizo en el patio de la iglesia pudo asistir a la guarnición, pronto contraería la enfermedad el Capitán de las Morenas y cedería el mando al Teniente Martin Cerezo.

Tras  el desastre de Cavite el 1 de Mayo de 1898 donde fue derrotada la Armada Española del Pacifico, todo lo que se podía hacer por las Islas filipinas

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3: Teniente Saturnino Martin Cerezo.

ya estaba hecho y solo quedaba capitular, Manila se rendiría días más tarde y ya solo quedaba organizar la repatriación de los españoles hacia su tierra.

Los filipinos hacían llegar hasta dentro de la iglesia las noticias de que Manila se había rendido, que esta ya no era su guerra que se rindieran y se les daría paso libre hacia las líneas españolas, pero el Teniente Martin Cerezo pensando que eso era un argucia para que abandonaran la posición rechazo   cualquier pacto con los filipinos, los tagalos respondieron haciendo venir artillería pesada desde Manila y bombardeando día y noche la Iglesia.

En Diciembre de 1898 la situación dentro de la Iglesia era ya de todo punto dramática, los hombres estaban enfermos y hambrientos dentro de la iglesia todo lo que corriera, reptara o volara era apto para el consumo, el Teniente Quiñones para llenar el estómago con algo caliente les daba a la tropa infusiones de naranja amarga.

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4: USS Yorktown

En abril de  1899 aparece en la bahía de Baler un barco, un cañonero, el Teniente Martin Cerezo creyó ver al Cañonero Español Urano que años anteriores había visto en el puerto de Manila, el júbilo y la alegría recorre toda la iglesia el barco hace señas con un reflector y los sitiados responde con un trapo impregnado de petróleo.  Pero para desgracia de los sitiados no era el Urano si no el Cañonero  de la Armada Americana Yorktown  que con sus 16 Marines al mando del Teniente  J.C. Gillmore   intentan liberar a los españoles; porque España y Estados Unidos habían firmado la Paz de París el 11 de Abril de ese mismo año  el tratado por el que se ponía fin a la Guerra los españoles perdían  Cuba y Filipinas por toma, cedían Puerto Rico como indemnización de Guerra y a cambio recibían 20 millones de dólares  y todos los soldados españoles serían devueltos a casa; por lo tanto el Teniente Gillmore  en virtud a aquel tratado, infame para la historia de España,  intenta liberar con sus 16 Marines la iglesia de Baler, fueron muertos todos los Marines y únicamente fue hecho preso el Teniente Gillmore. Recordar también que por estas fechas los filipinos se sentían traicionado por los Americanos cuando descubrieron la firma de dicho tratado,  porque ellos no querían un nuevo señor, querían gobernarse ellos mismo y la Republica Filipina, proclamada por Emilio Aguinaldo desde  Septiembre del 1899, le declaro la Guerra a Estados Unidos; la desesperación de los sitiados por este fracaso americano fue mayúscula.

El 2 de Junio  los Filipinos hacen venir desde Manila a un grupo de Oficiales superiores que esperaban entrevistarse con el Capitán de las Morenas  y hacerle ver que la guerra había terminado hace meses que ahora lo que tocaba era volver a casa,  la sorpresa fue mayúscula cuando se encontraron que al mando de la guarnición se encontraba el Teniente Martin Cerezo, el Capitán de las Morenas falleció a causa de la enfermedad  en Noviembre de 1898;  el Teniente Coronel Aguilar le intentaba hacer ver al Teniente Martín cerezo que la guerra había terminado que ya no había que resistir más, pero este último en medio de su paranoia de guerra no atendía ni a razones , ni a órdenes, ni a rangos, pero ese mismo día leyendo en los periódicos que le habían traído de España incluso, leyó el nombre de un Teniente amigo suyo el Teniente Zayas había pedio trasladó a Málaga por ser natural de allí y el sabia por conversaciones que ellos habían tenido, que el Teniente Zayas  al finalizar la Guerra iba a pedir destino a Málaga eso le hizo ver que lo que le decían era verdad que la Guerra si había terminado y tras 337 días se arriaba la bandera Española de Baler y se cambiaba por la bandera blanca de Tregua, el Teniente Martín Cerezo quiso negociar su rendición y firmó un pacto mucho más favorable que los firmados por sus superiores en Manila, y dice así los españoles no hemos sido derrotados en Baler, hemos cesado las hostilidades de mutuo acuerdo, saldremos de la iglesia  con nuestras armas nuestra bandera y desfilando con honores  hasta salir de la ciudad, tras la salida seremos escoltados hasta las líneas españolas; no se sabe más si por cansancio o por querer solucionar esto de una vez, los filipinos aceptaron todas y cada uno de las condiciones impuestas por el Teniente Martín Cerezo.

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6: Supervivientes al Asedio de Baler a su llegada a España

Y así fue como esa mermada tropa, de los 59 que se internaron solo salieron de la ciudad 35, murieron 19  a estos hay que añadirles seis desertores, dos de ellos fusilados un día antes de finalizar el sitio y cuatro religiosos que se encontraban en la iglesia.

Desfilado de a 3 con la marcialidad propia del Ejército Español , con las armas enmohecidas y con los uniformes rotos; pero a su vez con la cabeza bien alta  y con el paso firme salieron de la ciudad, tras 337 días de sitio  y regresaron a España como héroes, al Capitán Enrique de las Morenas se le concedió a título póstumo la Gran Cruz Laureada de San Fernando y una pensión para su viuda de 600 pesetas, al Tenientes Martín Cerezo también le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando   y llego en años posteriores a ser ascendido hasta General participando en las Guerras de África y en la Guerra Civil Española; a la Tropa le quedo una pensión de 600 pesetas y muchos de ellos volvieron a España y dejaron el Ejercito y otros volvieron a alistarse en sucesivos remplazos de tropas.

Para apostillar este escrito hay que hacer reflexionar sobre lo que fue el siglo XIX español, comenzamos la centuria con un Guerra de Independencia contra el invasor Francés, lo continuamos con multitud de Guerras Civiles, destronamos a una Reina, aborrecimos a un Rey Italiano que nos dejó por imposibles, proclamamos una República, se restauraría la monarquía otra vez. El convulso siglo XIX español, pero de todo este pesar  y del análisis de lo  ocurrido  se llevó a las letras, a los libros y de la mano de grandes como Benito Pérez Galdós o Valle Inclán supieron trasladar todo ese pesar de la centuria al arte.

Sin más cuestión un recuerdo para los españoles y filipinos que dejaron sus vidas en Baler, cada uno por su bandera, cada uno por su tierra pero ambos con fiereza y coraje.

Fdo. El Gran Capitán

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4 comentarios en “LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

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